Los efectos que podría causar un eventual ataque terrorista contra la central nuclear Atucha I es materia de preocupación en los gobiernos de la región.
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Parlamentarios y técnicos uruguayos expresaron su inquietud por las medidas de seguridad que tiene la planta construida en 1974. Organismos de inteligencia de ese país pusieron sobre aviso a las autoridades sobre esta situación en un informe elaborado por la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (Dinacie) que será elevado al ministro de Defensa de Uruguay, Luis Brezzo.
El informe pone énfasis en la posible existencia en la región de grupos de apoyo a organizaciones terroristas islámicas, lo cual acrecienta la posibilidad de un ataque que tenga como blanco la central nuclear.
• Preocupación
La Dinacie recogió informes del director nacional de Tecnología Nuclear, Daniel Turcatti, quien reconoció públicamente las preocupaciones por la central de Atucha I, aunque dijo que Uruguay tiene permanente comunicación con los organismos de seguridad argentinos.
Sin embargo, desde el gobierno argentino se indicó ayer que la central nuclear fue puesta bajo control inmediatamente después de los atentados terroristas cometidos contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Según se indicó, la zona está custodiada por un escuadrón de 200 efectivos de Gendarmería, además de diversos mecanismos de seguridad internos que han sido reforzado durante los últimos meses cuando se implementó el «estado de alerta nivel 3».
• Peligro
También la subdirectora general de Salud de Uruguay, Gloria Roucco, dejó en evidencia la preocupación del gobierno uruguayo sobre esta situación. Roucco dijo -el jueves pasado- en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados que Atucha I representaba «un peligro cierto» para la región.
«Uruguay desaparecería por la contaminación radiactiva» si esa planta nuclear sufre un accidente o un atentado terrorista, aseguró la funcionaria.
El diputado oficialista Alberto Scavarelli, de la Comisión de Defensa, sumó su temor al manifestar que la central tiene un sistema de protección y un blindaje cuatro veces menor que cualquier otra planta termonuclear.
Al respecto, fuentes del gobierno argentino sostuvieron que si bien la planta fue construida en 1974, «se han aplicado todas las medidas de seguridad».
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