Jorge Remes Lenicov renunció al Ministerio de Economía en dos tiempos. Se lo adelantó el lunes por la noche a Eduardo Duhalde, a quien le recriminó, con el tono suave que usa para quejarse, que no creía contar con el apoyo del Congreso. Una indirecta al propio Presidente, quien recibió su informe sobre los reclamos del FMI y de los EE.UU., tras el viaje a Washington, con un modesto: «Las medidas las vamos a negociar».
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Durante la reunión y siempre con expresiones civilizadas, el ministro le advirtió a Duhalde que no había mucho margen de maniobras: «Estuve con los principales hombres de la economía internacional que nos piden más firmeza política para darnos ayuda. Hay cosas que no se pueden hacer, como la reunión que mantuviste con Carbonetto, como si me quisieras correr por izquierda». Pero la discusión central se centró en la pretensión de Duhalde de ir al tipo de cambio fijo. No terminaron bien los dos, tanto que Remes salió del despacho presidencial y se marchó hacia La Plata, sin intervenir en la negociación con el Congreso para sacar la ley del BONEX que se desarrollaba en ese mismo momento en su despacho.
Duhalde despidió esa noche a Remes con un «pensá bien si querés seguir o no en el cargo». El ministro se fue a dormir pensando en algún nuevo empleo. A sus colaboradores les comentó: «Hablé con Duhalde, pero 'Negro' no entiende nada».
Luego de esa charla con Duhalde, cerca de la medianoche del lunes, el Presidente se reunió con Jorge Capitanich, a quien le indicó que venían cambios en el gabinete. «No quiero flotación, me ha convencido un informe que me mandó Guillermo Calvo desde los Estados Unidos», adelantó el Presidente.
Capitanich le anticipó que él quería volver al Senado: «Desde ahí voy a trabajar para hacer un bloque más sólido». El Presidente le indicó que no se apurase.
En la mañana de ayer, cuando Capitanich percibió que no había aire para el plan del bono, informó al Presidente y al ministro de Economía de la situación. Recibió como respuesta de los dos la renuncia de Remes. El ministro se había reunido durante más de una hora con el Presidente y le había impuesto la necesidad de irse: «En Estados Unidos me fue muy bien, estábamos cerca del acuerdo, pero esto me desautoriza».
Duhalde: Es una picardía, esperá un poco. ¿Pensaste en el anclaje del dólar?
Remes: Negro, no soy el hombre para eso. La credibilidad se construye cumpliendo lo que se promete. Yo prometí en Washington un plan que se iba a cumplir. Además, me jugué por la flotación. No soy el hombre para el tipo de cambio fijo.
De Olivos lo llamó Duhalde al jefe de Gabinete y le trasmitió la renuncia.
Capitanich le hizo saber de inmediato a los senadores que los escuchaban en la reunión del bloque PJ: «Yo también me voy, mañana me siento de nuevo acá como senador», se despidió el chaqueño de sus colegas.
En la noche del lunes, Jorge Remes le había anunciado la renuncia a otro consorcista del cafierismo, Ginés González García. «Si no tengo apoyo, me tengo que ir, y no estoy seguro de que a esta hora lo tenga.» Ocurrió doce horas antes de que los senadores del PJ le echasen abajo el proyecto de ley del bono. Apenas se enteró de que Jorge Capitanich no lograba sacar la ley ante los senadores, Remes se fue a Olivos y le presentó la renuncia a Duhalde, con quien charló casi una hora.
Remes, al salir de Olivos, lo llamó a González García y le confirmó la renuncia. «Estábamos cerca, pero no alcanzó, no tengo nada más que hacer en el gobierno», se despidió el renunciado ministro.
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