Las elecciones del próximo 23 de octubre han desatado en dirigentes, partidos alianzas un afán por hacer campaña electoral que la ley 25.610 limita, aunque nadie la cumple.
Sin respetar los plazos establecidos por ley para la duración de las campañas electorales, los dirigentes políticos miran para otro lado y los ignoran. El 23 de octubre serán las elecciones nacionales, y pese a que el Código Nacional Electoral (Ley 19.945), en su capítulo IV bis, dice que las campañas son legales en los 60 días previos, gobierno y oposición, derechas, izquierdas y centros, piqueteros desocupados opositores y oficialistas ya están en plena campaña electoral.
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En las listas no hay ni siquiera candidatos, a lo sumo autocandidatos. Los kirchneristas se reúnen en Obras Sanitarias y en el Luna Park; el duhaldismo con Chiche Duhalde en Lomas de Zamora; las izquierdas con periódicas movilizaciones piqueteras, mezclados marxistas con trotskistas, unos junto al gobierno y otros despotricando contra él. Los Fernández, Alberto y Aníbal, se animan con La Matanza y visitan San Justo de la mano de Alberto Balestrini en el club Huracán de San Justo; Felipe Solá se suma a los repartos navideños que hace Néstor Kirchner en cada visita al interior bonaerense o el Gran Buenos Aires; Mauricio Macri y Ricardo López Murphy animan convocatorias en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires; mientras la UCR pelea por un lugar en la grilla en el estadio de Ferro.
La ley define las campañas como el «conjuntode actividades realizadas con el propósito de promover o desalentar expresamente la captación de sufragios a favor, o en contra, de candidatos oficializados a cargos públicos electivos nacionales». Sólo podrán iniciarse «60 días corridos antes de la fecha fijada para los comicios» (artículo 64 bis-Duración de la Campaña Electoral- incorporado por Ley 25.610). Es decir que legalmente deberían comenzar el 24 de agosto. Y recién estamos a 20 de mayo. Es el caso por ejemplo del acto con el que el PJ porteño festejó sus nuevas autoridades en el Luna Park; un acto con todos los ingredientes de ser parte de una campaña electoral, aunque puedan negarlo. «Lo que usted plantea es un eterno conflicto político; un clásico preelectoral», admitió un juez federal con larga experiencia en elecciones, admitiendo implícitamente que ningún dirigente político piensa en respetar los plazos que él mismo ha contribuido a sancionar. Desde 1983 ha habido 12 elecciones, un hecho ponderable porque no se repetía desde que el radical Marcelo T. de Alvear completó su mandato presidencial en 1928. Algo así como 55 años circulando por un desparejo empedrado, a los saltos, hasta entrar en la llanura de una autopista.
• Exepciones
Sin embargo, existe un escape para las trangresoras campañas electorales, y en el que podría encuadrarse, por ejemplo, el encuentro que reunirá a Jorge Sobisch y Mauricio Macri mañana en Parque Norte. En el mismo artículo 64 bis hay un párrafo que dice que «las actividades académicas, los debates, conferencias, presentación de planes y proyectos, la realización de congresos y simposios, no serán considerados como partes integrantes de la campaña electoral».
También existen plazos para la agotadora publicidad de partidos, alianzas y candidatos en los medios de comunicación. El artículo 64 ter de la misma norma señala expresamente que «queda prohibida la emisión y publicación de avisos en medios televisivos, radiales y gráficos con el fin de promover la captación de sufragios para candidatos a cargos públicos electivos nacionales antes de los 32 días previos a la fecha fijada para los comicios», es decir que a partir del 21 de setiembre no se puede hacer publicidad en medios.
Pero no es ésta la única limitación que marca la Ley 25.610, incorporada al Código Nacional Electoral. Y es la que afecta la parte referida al gobierno, en lo que hace a planes, obras públicas o inauguraciones que puedan influir en el voto ciudadano.
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