5 de febrero 2008 - 00:00

Todos felices menos Scioli y Alberto Fernández

Alberto Balestrini
Alberto Balestrini
El coro de bienvenida para el traspaso -o retorno- de Roberto Lavagna al kirchnerismo parece reflejar que existe unanimidad en el festejo de esa mudanza cuando, en realidad, hay actores del oficialismo que asoman como perdedores en el proceso de borocotización del ex ministro.

Puede, por ejemplo, leerse como un golpe a Daniel Scioli, que sin todavía consolidarse en la gestión provincial ya se veía vicepresidente del congreso nacional del PJ y ahora deberá disputar, o compartir, ese rol con el regresado ex titular de Economía.

Es otro traspié para Scioli a quien le construyeron una muralla china ya que su segundo, Alberto Balestrini, va a ser el presidente en provincia. En el armado de la listas de 2009 Scioli se va a sentar pero con el mismo patrimonio político que hoy tiene, pero no pudo sumar.

Otro perdidoso es Alberto Fernández que se enteró unos minutos antes, simbólicamente, del acuerdo. El jefe de Gabinete no participó en esta operación y lo afecta por el peronismo de Capital, dicen que se tuvo que tomar hepatalgina para digerir el acuerdo. Kirchner le pasó la factura por los dos fracasos en la Capital.

Al margen de estos dos actores, que igual defendieron el arribo de Lavagna, como es habitual en cada movimiento oficial, un coro de ángeles kircheristas, integrado por gobernadores, intendentes y dirigentes de todo pelaje y color, salió a defender ayer el pacto entre Néstor-Kirchner y su ex ministro y ex opositor Roberto Lavagna.

El ministro de Interior, Florencio Randazzo, destacó que el acuerdo entre Lavagna y Kirchner implica un « reconocimiento» al liderazgo del ex presidente en el Partido Justicialista y consideró que el entendimiento «significa un paso adelante en la reestructuración y fortalecimiento de los partidos políticos en la Argentina».

  • Evaluación

    Evaluó que ésta es una forma de «sumar distintas posiciones y visiones a un sistema político partidario que había sido deslegitimado por la sociedad».

    Para Randazzo, las críticas opositoras al acuerdo se deben a que ese espacio político «no comprende las nuevas demandas sociales, sigue sin entender la importancia de los acuerdos para gobernar un país que sufrió casi una implosión por la falta de visión de una dirigencia que fue rechazada por los argentinos».

    El elenco oficial abundó, además, de voces kirchneristas como las del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; el de Entre Ríos, Sergio Urribarri y, entre otros, los intendentes Julio Pereyra y Alberto Descalzo. Por su parte, Díaz Bancalari consideró que quienes critican el acuerdo «lo hacen desde la ignorancia y el egoísmo».
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