28 de noviembre 2005 - 00:00

Trotskistas, ahora contra chavistas

El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), en el órgano partidario «El Socialista», niega que exista un eje Buenos Aires-Caracas. Sostiene que no existe porque en realidad el único enfrentado en serio con los EE.UU. es el coronel paracaidista Hugo Chávez, exactamente lo contrario del folclórico Néstor Kirchner. Dejando aclarado que ambos gobiernos son capitalistas, señalan que Chávez tiene enfrentamientos reales con Washington, tanto que ha debido soportar desde intentos de golpes de Estado hasta huelgas en el sector petrolero. En esta interpretación maniquea, dividiendo el mundo entre buenos y malos, el malo es Kirchner, porque es felicitado periódicamente por George W. Bush. Mientras Chávez el bueno defiende el petróleo venezolano, Kirchner el malo sostiene la privatización de RepsolYPF. Y así siguen, inspirados por Marx y Engels, con elogios a uno y palos al otro. A continuación se reproduce parte de la nota aparecida en «El Socialista» el 23 de noviembre pasado.

¿Está surgiendo un eje Caracas-Buenos Aires, que va a encabezar una ruptura con el imperialismo y el FMI? ¿ Kirchner da un giro a una postura de independencia del FMI y de los EE.UU.?

Categóricamente decimos que no. Se mantienen diferencias sustanciales entre Chávez y Kirchner respecto de sus posturas frente al imperialismo. Sin bien ambos gobiernos son capitalistas, es claro que Chávez tiene fuertes roces y choques reales con el presidente de EE.UU. Bush impulsó todo tipo de acciones, desde un golpe hasta un paro patronal petrolero, para derribar al gobierno venezolano, para ver si lograba tener un Fox y manejar directamente el petróleo de Venezuela. Kirchner recibe, en cambio, felicitaciones de Bush por cumplir con el «buen comportamiento de la economía». Chávez defiende su petróleo, mientras acá Kirchner sostiene la privatización en manos de Repsol YPF. Chávez se negó a enviar tropas a Haití, mientras Kirchner fue uno de los primeros en cumplir la orden de Bush. Por todo eso podemos decir que, más allá de las diferencias políticas que tenemos con Chávez, Venezuela es hoy un país independiente; mientras que la Argentina con Kirchner, sigue siendo una semicolonia de los yanquis.

Otro hecho que muestra que Kirchner no ha dado ningún giro a posturas de ruptura con los yanquis, el FMI y los grandes grupos económicos son los acuerdos que se firmaron en Puerto Ordaz.

¿Se firmó un acuerdo para unirse y dejar de pagar la deuda o reestatizar el petróleo argentino, uniéndonos a PDVSA, la empresa estatal petrolera venezolana? No. Por el contrario, Kirchner viajó acompañado de directivos de la española Repsol YPF y de otros grupos económicos para hacer buenos negocios. Por ejemplo, se firmó un acuerdo petrolero entre ambos países para «impulsar tareas de exploración y producción en la región del Orinoco y en el continente y en el mar de nuestro país». Pero si no tenemos una empresa estatal petrolera, ¿a quién favorece esto? Muy sencillo: a Tecpetrol, que pertenece al grupo Techint, que ya opera en Venezuela; y a Repsol YPF, que ya está asociada y tiene acuerdos con PDVSA. O sea, Kirchner no hizo otra cosa que favorecer los negocios de varios de los grandes grupos económicos, aprovechando la bonanza petrolera de la cual se ve beneficiada Venezuela, que es el quinto exportador de crudo mundial.

También Venezuela hizo sus negocios, porque nos venderán 5 millones de barriles de gasoil por año, por valor de 400 millones de dólares. Y además, el gobierno venezolano ratificó que volverá a comprar bonos de la deuda externa por cerca de 300 millones de dólares. Durante 2005 nos compraron por el valor de 950 millones. El gobierno de Kirchner presenta esto como un apoyo financiero y un gesto de independencia. Pero, en realidad, no lo es. Venezuela, a pedido del gobierno, le compra esos bonos, pero es una entrada de plata «fresca» (que, como dice Chávez, «no es mucho para nosotros», porque le entra un platal con el barril a 60 dólares) que Kirchner va a usar para cumplir con los compromisos de pagos con el FMI. Esto significa que estamos adquiriendo nueva deuda, ahora con Venezuela, para pagar la deuda fraudulenta del FMI. Y encima es negocio para Venezuela, porque los bonos de la deuda que compran van con alta tasa de interés que vamos a tener que pagar, tarde o temprano.

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