5 de septiembre 2002 - 00:00

UCR exige camuflaje para bajar a sesión

El radicalismo puso ayer una nueva condición al peronismo para tratar el juicio político a la Corte en Diputados: debe hacerse en el marco de una sesión ordinaria, no especial, acordada con los demás bloques, particularmente, el ARI de Elisa Carrió. Lo importante, en plena temporada de caza de votos, es disimular cualquier ayuda que se preste al oficialismo.

En charlas informales con sus compañeros de bloque, Horacio Pernasetti siguió moderando la posición de la UCR hacia posiciones más transigentes. «Este jueves (por la sesión especial prevista para hoy) no, pero pensémoslo para las semanas siguientes», deslizó el jefe de la bancada en tono confidente. Algunos de sus colegas exageraron la alternativa de sentarse en el recinto a debatir «recién en octubre».

• La demanda de que se haga durante una sesión de tablas, que por lo general se realizan los miércoles, parece de cumplimiento posible. El PJ sabe que en la UCR hay gente dispuesta a facilitar que se cierre la embestida contra el máximo tribunal. Son diputados que responden mayoritariamente a provincias gerenciadas por correligionarios y que quieren mantener la buena relación con la Nación para no sufrir castigos coparticipables.

Pero los eventuales socios radicales del oficialismo necesitan cierta protección y la UCR, por otro lado, no quiere exponer demasiado las desavenencias internas sobre el juicio político. Por eso, prefieren imaginar un debate en una sesión de tablas, donde pasará más inadvertido si la principal bancada de oposición vota dividida gracias a la libertad de conciencia. Hacerlo en una sesión especial equivaldría a prestarse directamente a saldar un conflicto que atormenta al duhaldismo, sin disimulos ni camuflaje.

• El planteo -de cumplimiento menos factible porque no depende del PJ-es que se haga con anuencia de los principales bloques. Esta exigencia refleja la preocupación electoral de los radicales, que no quieren seguir perdiendo votos por izquierda a manos del lilismo. De ahí que condicionen el debate a que sea consensuado por todas las bancadas, una forma elegante de atar cualquier definición a Carrió y compañía, principales aspirantes a verdugos de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Gustavo Bossert, Enrique Petracchi y Carlos Fayt, junto a la parcela peronista que animan el kirchneriano Sergio Acevedo y el tucumano Ricardo Falú, entre otros.

Anteayer, los radicales que integran la comisión de Juicio Político deliberaron con el catamarqueño Pernasetti. El jefe de bloque escuchó la posición irreductible de quienes firmaron el dictamen de acusación, por caso, el chubutense Fortunato Cambareri, la rionegrina Marta Milessi, el santafesino Carlos Iparraguirre y el riojano Nieto Brizuela. «Nosotros no queremos bajar de ninguna manera, porque ya estamos jugados en una posición de voltear a los ministros», se juramentaron ante un Pernasetti más conciliador con las necesidades del Ejecutivo nacional.

• Sobreactuación

En el plenario de la bancada de anteanoche, los mendocinos Víctor Fayad y Aldo Ostropolsky mostraron la otra cara de la moneda. «Nosotros queremos dar el debate ya mismo», se plantaron sin vueltas. «Los que firmaron el despacho contra la Corte ya pudieron fijar posición, pero nosotros, no», continuaron con queja sobreactuada. «Por supuesto, también queremos enjuiciar a los jueces, caso por caso», agregó Fayad, en compañía del reemplazante del ahora senador Raúl Baglini, para justificar el excesivo interés en dar quórum.

«Ustedes están locos»
, se sobresaltó Nieto Brizuela. «Yo pasado mañana (por hoy) presento en mi provincia el libro con las acusaciones contra la Corte; ni me hablen de bajar», salió al cruce el hombre de La Rioja.

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