25 de marzo 2004 - 00:00

UCR, ofuscada por omisión de Kirchner

El radicalismo le contestó ayer con dureza a Néstor Kirchner el discurso que pronunció en la inauguración del Museo de la Memoria en la ESMA. La respuesta central llegó desde la jefatura nacional partidaria: «El Comité Nacional condena la utilización sectaria de una causa que compromete a la inmensa mayoría de los argentinos, como es la de los derechos humanos y la defensa de las instituciones de la democracia y que no puede ser bastardeada con minúsculas especulaciones motivadas en la aspiración de réditos políticos personales».

Los radicales, con buena razón, criticaron que Kirchner pidiera «perdón de Estado por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia las atrocidades cometidas por los represores ilegales de la última dictadura militar».

«El ejercicio verborrágico del primer mandatario tal vez hizo estragos en su capacidad de reflexionar sobre sus dichos y cayó en un exabrupto al no recordar que al retorno a la vida democrática en nuestro país, en 1983, el gobierno de Raúl Alfonsín llevó adelante, nada más ni nada menos, que un hecho inédito en la historia del mundo: el juicio a las juntas militares por la violación de los derechos humanos durante el Proceso militar.»

En ese proceso de olvidar, también la creación de la Conadep, Kirchner incluyó al radicalismo en el mismo grupo que a Carlos Menem y los indultos a jefes del Proceso. Eso y disminuir el sentido del juicio a las juntas hicieron estallar la ira radical.

• En Diputados

El mismo sentido del comunicado tuvo el discurso de Leopoldo Moreau en la sesión de Diputados del martes, donde se terminó votando el proyecto peronista que sólo insta a Eduardo Camaño a concurrir a la Justicia para pedir la inconstitucionalidad de los indultos. Es decir, como explicó claramente Jorge Vanossi, un despropósito jurídico al olvidar la división de poderes, pero fue la forma de seguir el camino que había indicado Cristina Fernández de Kirchner -dijo que el tema sólo competía a la Justicia-y, al mismo tiempo, votar algo que conformara a quienes pedía la nulidad lisa y llana.

El justicialismo, sin duda, perdió ese debate-que él mismo había organizado en la sesión especial que comenzó el 23 por la noche y terminó ayer a la madrugada.

Fuera de los discursos de la izquierda, los partidos provinciales y el propio peronismo --los primeros por pedir la nulidad de los indultos por ley-, el radicalismo unificó su presentación en el bonaerense
Moreau, por lo que Horacio Pernasetti, jefe de la bancada, pidió que se otorgara todo el tiempo disponible para su bloque.

Moreau
comenzó sorprendiéndose del uso actual de nombres, lugares y hechos relacionados con la represión militar como si fueran novedades para la clase política argentina y su uso mediático por parte de los nuevos simpatizantes del kirchnerismo, algo parecido a lo que dijo el peronista cordobés Humberto Roggero en la Comisión de Asuntos Constitucionales por la mañana: «Para nosotros, se trataba de nombres familiares porque no eran nuevos. No estamos ante una película que recién empieza ni estamos entrando en un cine continuado. Todos esos nombres que hoy se pretenden redescubrir están, por lo menos, en la memoria colectiva de las generaciones que los escucharon de boca de los fiscales, que en juicios históricos acusaron a las juntas militares. Esto, para mí, no es nuevo», dijo en referencia al juicio a las juntas, que Kirchner pareció olvidar en su discurso de ayer.

• Prudencia

«Pretender hacer creer que todo eso es nuevo es un error que vamos a pagar, como a veces se pagan los errores que por apresuramiento llevan a sacarse fotos con algunos pidiendo 'que se vayan todos'», dijo atacando la relación inicial de Kirchner con Elisa Carrió y el costo que tuvo luego para el Presidente. «Ahora resulta que los socios de esas fotos acusan al presidente de la Nación de corrupción o de encabezar mafias de asesinos. Hay que ser más prudente. No se puede jugar a los efectos mediáticos. No se pueden vestir en cada momento de acuerdo con los humores de la opinión pública, porque despuéstodo eso se vuelve contra nosotros. Esto le ocurre hoy al Presidente, que se sentó con una socia para sacarse una foto pidiendo 'que se vayan todos', y ahora resulta que es su principal fiscal. ¿Se equivocó el Presidente o se equivocó la fiscal?»

Moreau
describió luego lo que cada país de Latinoamérica hizo para sancionar la represión en cada régimen militar y puso a la Argentina a la cabeza de esa lista: «Entonces, ¿cómo es posible que nosotros caigamos en la trampa de quienes generaron las condiciones de violencia que desembocaron en la tragedia que vivió la Argentina, consintiendo en un debate que parte de desmerecer todo lo que la democracia hizo en nuestro país?».

Otro radical de origen, Vanossi, ahora en Compromiso para el Cambio de Mauricio Macri, se ocupó de destruir legalmente el proyecto del peronismo: «Una primera lectura del tema nos indica que no tenemos nada que declarar, que impulsar -como dice el proyecto de la mayoría-ni que exhortar. Esa lectura también nos indica que no tenemos nada que anular, pero no porque seamos indiferentes al contenido del tema, sino porque estamos frente a una situación en la cual debemos ser muy cuidadosos, sobre todo en lo que tiene que ver con el funcionamiento del régimen constitucional y de las normas supremas que vamos a aplicar. Tengamos en cuenta que es la Constitución la que vamos a aplicar», dijo ante el silencio del justicialismo.

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