Los radicales decidieron ayer realizar una espe cie de megaterapia de grupo en la localidad de Villa Giardino, en Córdoba, para discutir desde la asociación con el Frepaso, el gobierno de Fernando de la Rúa, la adhesión al duhaldismo y el «verdugueo» al que se ven sometidos por «los gordos» (así llaman ellos a Elisa Carrió y Ricardo López Murphy). Será el 28 y 29 de este mes, y ya tienen asegurada la cobertura televisiva. Por lo insólito, irá Infinito, atraído siempre por el enigmático mundo de lo paranormal. Aunque también habrá cámaras de Volver, que transmitirá en directo lo que de por sí parecerá un documental en blanco y negro. Es que la vida interna del radicalismo se ha vuelto más disparatada de lo previsto. Las pruebas:
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• Ayer por la tarde, en el Comité Nacional de la UCR, se reunieron las autoridades de los principales órganos partidarios: estaban, por la conducción de esa casa, Angel Rozas, Juan Manuel Casella, Pablo Verani, Walter Ceballos, Roberto Iglesias y Horacio Colombi. Por la conducción del bloque de diputados nacionales, Horacio Pernasetti, Mario Capello, Jorge Pascual, Fortunato Cambareri, Luis Alberto Trejo y Miguel Angel Mastroiácomo. En el centro del salón del primer piso habían dispuesto una olla gigantesca, y el agua ya estaba hirviendo: era el cacerolazo que le dedicarían a Verani, a quien pensaban cocinar por haber facilitado la derogación de la ley de «subversión económica» sacando de la sesión a la rionegrina Amanda Isidori. Sin embargo, Verani no escuchó una palabra en su contra, el agua se fue enfriando y el papelón lo pasó el presidente del bloque de senadores. Maestro, que había hecho saber que lo habían presionado desde el Comité Nacional (alusión al gobernador cuestionado), se calló la boca. Seguramente tenía problemas para hablar: estuvo 10 minutos y se marchó con la excusa de que «tengo dentista». No fue el único aporte del senador chubutense. En su ausencia (eso no se hace) se comentó que la tarde en que se trataba esa derogación exigida por el Fondo, se comunicó con Eduardo Duhalde para decirle: «Presidente, no se haga problemas. Votamos en contra pero para empatar. Como desempata (Juan Carlos) Maqueda, la ley quedará derogada». Es evidente que Maestro quería que se cumpliera el designio del gobierno. Sólo no quería pagar el costo. Contaba senadores para ver cómo perdía, no cómo ganaba. Quien contó la confesión del ex gobernador de Chubut fue el propio Duhalde. Se lo dijo a Verani: «Lamento no haberlo grabado, Pablo», dijo el Presidente.
• No es la única conducta disparatada de radicales en medio de la crisis. La storanista Margarita Stolbizer envió una carta furibunda a Amanda Isidori por haberse alejado de la Cámara de Senadores, lo que facilitó esa tarde que la ley se derogara, favoreciendo al gobierno. Pero Stolbizer hizo algo más raro todavía: cuando la norma se trató en Diputados, ella se abstuvo de votar. Lo insólito es que el proyecto en consideración lo había hecho ella. Marcó un récord internacional.
• El jujeño Gerardo Morales había pedido la renuncia de Verani a la vicepresidencia del partido. Pero ayer, en presencia del propio Verani, se mostró silencioso. En cambio, decidió sublevarse contra Maestro, su aliado contra los rionegrinos. Morales no se resigna por haber perdido la presidencia de la bancada radical en sus buenos tiempos, cuando era el niño mimado de los hijos de Fernando de la Rúa en el bloque. Ahora se le unieron, todos contra Maestro, Juan Carlos Passo y Rodolfo Terragno.
• Sin embargo, los expertos de Infinito están obsesionados por un espécimen especial del plancton radical: Federico Storani. «Fredi» está desesperado porque los seguidores que le quedan están migrando en masa hacia el ARI de Carrió. Con tal de retenerlos no repara en nada. Ayer se dedicó a esmerilar a Alfonsín, por aquello del papelito con el juez que debía «cajonearse». En declaraciones radiales dijo que «el ex presidente ha aparecido demasiado expuesto y lo que debió quizás hacer en ese momento es una expresión pública de explicaciones que sean convincentes».
•Utopía
Más allá de todas estas incoherencias o zancadillas internas (o tal vez por ellas), los radicales se verán unidos en Villa Giardino por una sola «utopía»: que no haya comicios anticipados. En su caso, su crisis es tan pronunciada que cualquier elección es «anticipada», inclusive las que quiere realizar Duhalde en setiembre del año próximo. Este temor a las urnas es el principal factor que actúa en favor del gobierno para ordenar de alguna manera el Parlamento. Por eso ayer se discutió, a instancias del presidente del partido, Angel Rozas, que el radicalismo debe adoptar una postura institucional frente a las demandas de gobernabilidad del duhaldismo. El planteo de Rozas y del resto de los presentes, ayer, en el Comité Nacional fue algo así como «todos somos Amanda Isidori» y, por lo tanto, tenemos que buscar una estética aceptable para nuestro papel. Morales, Terragno, Passo y cuatro senadores más se enfrentan a esta estrategia y están dispuestos a acusar de colaboracionismo a quienes acuerden con el gobierno. Están en la línea de Storani, atormentados también por Carrió e interesados en voltearlo a Maestro. La diputada del ARI permanece ajena a estas imitaciones. Al contrario, parece haber elegido a los radicales bonaerenses como blanco en un tema escabroso: una investigación sobre cómo se aprobaron las reglamentaciones sobre juegos de azar en la Legislatura de la provincia. «Ese es el pacto que está en la base del gobierno actual», se le ha escuchado a «Lilita», quien promete más escándalo.
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