2 de julio 2007 - 00:00

Un funcionario, sólo por cumplir

Mar del Plata, Buenos Aires (enviado especial) - La Casa Rosada no mandó al encuentro de la Iglesia Católica a ningún ministro, a diferencia de lo ocurrido el año pasado cuando Daniel Filmus participó de la Semana Social. Apenas el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, estuvo ayer en representación del gobierno nacional. En el kirchnerismo sabían el riesgo que corrían frente a la dupla Moyano-Bergoglio, a cuatro meses de las elecciones presidenciales y en plena erupción de reclamos salariales.

Aunque en una primera instancia Moyano le había prometido a Kirchner un tope de 16,5% para los aumentos de sueldos, la creciente inflación oculta tras índices elaborados por un INDEC intervenido llevaron al jefe de la CGT a despegarse del conflicto y dar luz verde para que cada gremio negocie su propio acuerdo.

  • Clave

  • En ese marco, el aval del Episcopado resulta clave para Moyano. Los dardos de Bergoglio apuntando a la crisis social y económica que padece el país representan un aliado inmejorable para el sindicalismo conducido por el camionero evangelista.

    Más allá de la buena sintonía que existió entre el cardenal y el gremialista, algunos asistentes a la Semana Social aprovecharon el encuentro para criticar en público la conducción de Moyano. Ese fue el caso de la joven Silvia López de la Federación Unica de Viajantes Argentinos, adherida al sector opositor de los «gordos» del sindicalismo. La mujer pidió que se otorgue personería jurídica a la CTA, reclamo que le valió una dura respuesta de Moyano: «Nosotros cumplimos con la normativa sindical. Tenemos la representatividad del movimiento obrero porque somos los que tenemos más afiliados. El día en que eso cambie, desparecemos».

  • Amenaza

    En Mar del Plata, Moyano también tuvo tiempo para amenazar a Mauricio Macri, quien había advertido que cuando asuma la Jefatura de Gobierno porteño, el próximo 10 de diciembre, despediría a todos los empleados municipales que cobran pero no trabajan -«ñoquis»-. «El único temor es si despiden masivamente a los trabajadores porque entonces vamos a tener que reaccionar para defender las fuentes de trabajo», adelantó el jefe de la CGT a este diario. Además negó una posible mediación suya entre Kirchner y Bergoglio: «No es necesario que yo actúe como nexo».
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar