4 de marzo 2003 - 00:00

Un repudio unánime

Fue un hallazgo ayer el montaje de tapa del diario Página/12, que reproduce la quema de urnas en Catamarca en medio de los tumultos que terminaron con la suspensión de las elecciones, con un risueño Luis Barrionuevo aplaudiendo a los barrabravas que atacaron las escuelas de votación.
Fue un hallazgo ayer el montaje de tapa del diario "Página/12", que reproduce la quema de urnas en Catamarca en medio de los tumultos que terminaron con la suspensión de las elecciones, con un risueño Luis Barrionuevo aplaudiendo a los barrabravas que atacaron las escuelas de votación.
Fue unánime ayer en la prensa y la opinión de protagonistas de la política el rechazo a la actitud de Luis Barrionuevo en la frustrada elección para gobernador en Catamarca. Tampoco quedó fuera de la crítica el comportamiento del gobierno de Eduardo Duhalde, que se limitó a apoyar la decisión de Oscar Castillo de suspender los comicios y la del Ministerio del Interior que no pudo controlar la situación. Eso le valió ayer a Jorge Matzkin varios pedidos de juicio político de distintos sectores. Ayer el gobierno nacional intentaba despegarse del escándalo.

Uno de los medios que mejor graficó la situación en su tapa fue «Página/12» con una lograda composición fotográfica mostrando a un Barrionuevo riéndose ante una dantesca escena de quema de urnas. «Luis Barrionuevo, que no obtuvo ni un voto, festejaba la caída de los comicios que él había prometido el viernes por la noche, al no conseguir la habilitación para ser candidato a gobernador por Catamarca. El operativo boicot que comandaron sus hombres más cercanos logró su objetivo en apenas dos horas», decía la crónica de ese diario.

Bajo el título «Un día de violencia al mejor estilo Barrionuevo», el editorial destacaba: «Como había anunciado, Barrionuevo puso en la calle a sus patotas que tomaron por asalto los lugares de votación. El gobierno radical asustado entró en pánico y desapareció de escena».

•Repetición

«Clarín», «La Nación» y «La Prensa» estuvieron menos originales y repitieron la palabra escándalo en sus títulos de tapa, pero con igual condena al dirigente gastronómico.

«De todos modos, el escándalo y el final abrupto estaban cantados en una provincia que los reproduce con facilidad: Catamarca lleva encima la marca de la guerra permanente por la posesión del 'feudo'», remarcó «Clarín». «En esa provincia, la política alcanza niveles de absurdo porque se maneja con códigos de patrón de estancia y los candidatos parecen capaces de hacer cualquier cosa con tal de llegar al poder o retenerlo.»

•Enfasis

«La Nación», por su parte, puso más énfasis en el peligro institucional: «La violencia que sacudió la mañana de Catamarca desnudó los riesgos a que se expone la salud democrática cuando gobernantes, jueces y dirigentes tratan a las leyes como si fueran meros instrumentos para el acopio de poder. El senador Luis Barrionuevo consiguió que se cumpliera con literal precisión su amenaza de «robar y quemar las urnas» si se mantenía la inhabilitación judicial que conspira contra sus planes de gobernar la provincia donde nació», dijo el matutino. «La rebelión triunfó sin condena alguna desde la Casa Rosada que, en dos meses, deberá garantizar el proceso electoral nacional, también cruzado por odios y desconfianzas dignas de pueblo chico.»

Entre los políticos quizá quien atacó con más dureza al gastronómico fue Ricardo López Murphy: «El vergonzoso ejercicio del matonaje y de las prácticas mafiosas con que el candidato ilegal a la gobernación de la provincia de Catamarca instó a sus seguidores a utilizar la violencia para evitar la realización de elecciones es una muestra más de que en la política argentina subsisten expresiones tremendamente peligrosas para el futuro de la democracia en nuestro país».

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