21 de enero 2008 - 00:00

Una jueza del "corralito"

Creen en el gobierno de Mauricio Macri, que los fallos que les dedicó (tres seguidos) en contra la jueza Elena Amanda Liberatori de Aramburu, fueron casi un regalo de los Reyes Magos, que pasan y se van. Es que la magistrada rubricó la última sentencia obligando a Macri a reincorporar a más de 2000 contratados, armó las valijas y partió de vacaciones.

Polémica, si se juzga por sus fallos, como ella misma pidiera por correo electrónico a la prensa, Liberatori ocupó su silla de jueza en el fuero Contencioso Administrativo y Tributario de la ciudad, en 2000. Fue cuando gobernaba Aníbal Ibarra y se concretaban los resultados de los concursos para los primeros cargos judiciales en la ciudad, bajo la administración en el Consejo de la Magistratura porteño, del radical Juan «Yuyo» Gauna, cuya gestión en el organismo también terminó con quejas ante la Justicia.

Se la ha asociado con Ibarra, quien asegura «nunca la vi, no sé si es rubia o morocha, alta o baja», contra quien tuvo otra resolución polémica, cuando clausuró la muestra del artista León Ferrari y desde entonces se asegura que Liberatori es «ultracatólica». En cambio las relaciones de Liberatori serían más fluidas con el gobierno nacional y algunos funcionarios. Aseguran que la visita, por ejemplo, el ex legislador Tomás Devoto, a quien en tiempos de Jorge Telerman el Gobierno porteño asoció con un movimiento dentro de la villa de emergencia que sufrió un incendio, que habría sido intencional.

  • Procesada

  • No es raro. Devoto, un ex militante de las filas del desaparecido en acción, Luis Zamora, también ha tenido contacto político con Beatriz Baltroc, una izquierdista que mutó al kirchnerismo tras la destitución de Ibarra. Baltroc, como otra izquierdista, Vilma Ripoll, el socialista Roy Cortina (ex funcionario y aliado de Telerman) y el denunciador Daniel Bravo, siendo legisladores, presentaron un proyecto de ley en defensa de Liberatori.

    Fue porque Liberatori tuvo un fallo tras el cual fue procesada por un juez nacional, Mariano Bergés. En esa oportunidad la resolución estuvo relacionada con la apertura del «corralito», en tiempos en que se llegó a imaginar que los jueces que promovían esas medidas se beneficiaban con ellas, de alguna manera. Hasta se hablaba en esas temporadas críticas, de una suerte de industria que promovía fallos favorables a los ahorristas.

    El proyecto de los legisladores, redactado en 2003, sostuvo que «en los últimos días se conoció la decisión del juez de Primera Instancia de Instrucción, Bergés, de procesar por eventual delito de prevaricato a la jueza y que «motivó la decisión una medida cautelar dictada por la jueza en una acción de amparo presentado por una ciudadana de Buenos Aires, perjudicada por el «corralito financiero'. Nos parece que el magistrado se ha excedido en sus funciones».

  • Embargo

    La jueza también tuvo fallos contra Telerman, sobre quien dispuso un embargo de $ 500 sobre el sueldo y también contra funcionarios de Ibarra, como el ex ministro de Salud, Alfredo Stern, a quien quiso enjuiciar por no haber iniciado la construcción de un hospital en Villa Lugano.

    Pero, de todos los embates, hasta ahora Liberatori salió ilesa: el Consejo de la Magistratura archivó los expedientes y hasta una denuncia penal, no prosperó. En una ocasión, sin embargo, el Consejo le llamó la atención por haber dispuesto la sanción a un empleado, atribuciones que no le competían, según la resolución. En esa causa se encuentra suspendido el plazo para que la magistrada formule su descargo.

    Así, la magistrada que hoy desvela el verano macrista, llegó a la ciudad tras desempeñarse en la Defensoría del Pueblo de la Nación. Antes, en tiempos menemistas, se ubicó en la Secretaría de Derechos Humanos, y anteriormente a ese puesto en la administración nacional, ya durante los últimos años del gobierno militar.

    Pero, Liberatori, cuyo primer esposo fue Angel Gordillo, un reconocido especialista en Derecho Administrativo, resolvió y se fue. El gobierno de Macri apeló y ahora la decisión la tienen los jueces de cámara. Esos magistrados ya tienen cientos de casos de cesanteados que han iniciado juicio a la Ciudad de Buenos Aires en distintas épocas y cuyas sentencias fueron apeladas, o por la procuración porteña o por los demandantes. En la mayoría de los casos, para más incertidumbre de Macri, los camaristas hicieron lugar, aun cuando todavía no están resueltos juicios de hace años.

    Macri espera dos resultados en los próximos días: la recusación que presentó contra la magistrada y que la presentación de los fundamentos de la apelación a las medidas de Liberatori, se resuelvan con rapidez.
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