Acaso sea la edad, la experiencia adquirida en la política (finalmente, entre los candidatos a jefe de Gobierno porteño, es el más antiguo de la clase) o por cierto reblandecimiento, lo cierto es que la explicación que dio en el sindicato de amas de casa lo mostró cambiado. Gustavo Béliz debió explicar hace 10 días, delante de la cúpula de Nueva Dirigencia, por qué se aceptaba sin chistar la migración de Diego Santilli, María Laura Leguizamón, Víctor Santamaría, Juan Manuel Olmos y Silvia Gotero (esposa del «Bapro» Roberto Digón) hacia las listas de Daniel Scioli y Miguel Angel Toma.
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Béliz dio una explicación que sorprendió por su pragmatismo delante de un grupo de 50 seguidores entre los que había algunos de esos peregrinos: «Tenemos que ser tolerantes. Parece que a Víctor (Santamaría), Toma le va a dar una mano en su problema judicial si es que se pasa hacia la lista de ellos». Curiosa sinceridad la del jefe de campaña de Néstor Kirchner, quien se refirió de esa manera al hijo del titular del sindicato de los porteros, José Santamaría, complicado en los tribunales. ¿Tendrá Toma su propia «servilleta»? ¿Le cumplirá a Santamaría? ¿Ya le habrá cumplido? ¿Se volvieron marrones los zapatitos blancos de Béliz? El peronismo de la Capital es un inventario inagotable de enigmas. Informate más
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