El público que tiende a creer en lo que los diarios con prestigio escriben y destacan en su portada se resistirá a creer que se trata de un periodista ajeno al tema que ha sido embaucado por fuentes interesadas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero con el mismo derecho puede creer que se trata de una maniobra ligada a la campaña electoral.
Y atribuir esa publicación a las mancias comunicativas que aplican los voceros del gobierno y sus asesores contratados en los Estados Unidos. O acaso esos voceros del gobierno no han festejado hace poco el éxito que tuvieron al lograr que «The New York Times» y otros medios de los Estados Unidos publicasen editoriales y notas muy comprensivos con Eduardo Duhalde.
Hay algo más viejo que un diario de ayer, una información de hace dos años.
La «gaffe» del enviado de «The New York Times» de revelar como nuevo y cierto un artículo en recuerdo del octavo aniversario del atentado a la AMIA publicado ayer en la primera plana de la Vieja Dama (como llaman sus lectores a ese diario) entra en la galería de los desaciertos. Recoge una información conocida por el público de la Argentina y del resto del mundo, fue desmentida varias veces como una patraña nacida de una guerra entre sectores de la política iraní, se descartó porque ayuda a distraer a los investigadores de las pista más firmes.
•Candidatura molesta
Empeora el caso que se difunda esa noticia vieja y dudosa cuando en la Argentina se ha lanzado ya la campaña electoral y Carlos Menem, que es el malo de esa película y corre con una candidatura que molesta a un gobierno con sobredosis de voceros.
Dejá tu comentario