Unasur cerró sin definiciones sobre las bases de EEUU
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La reunión extraordinaria estaba prevista que finalice al mediodía, pero se extendió cuatro horas más.
La extensión de las deliberaciones hizo que los mandatarios de Uruguay, Tabaré Vázquez y de Perú, Alan García, retornaran a sus países antes de que se aprobara el documento y de hecho quedaron fuera de la foto oficial del encuentro.
Durante el debate sobresalieron los cruces entre varios jefes de Estado, con Brasil y Argentina al frente de una línea moderada respecto a Ecuador, Venezuela y Bolivia, que reclamaron enérgicamente la no instalación de esas bases militares.
Uribe ratificó el acuerdo firmado con los Estados Unidos por las bases militares e indicó que no habrá variaciones en la cantidad de militares que están actualmente en su país.
"Se mantiene en 800 personas, el acuerdo no varía", insistió Uribe, quien señaló que existe un "preconcepto" acerca de las bases militares norteamericanas.
Además afirmó que el acuerdo "no tiene como objetivo una guerra entre naciones sino un problema interno de narcotráfico y narcoterrorismo", al tiempo que convocó a los países de Suramérica a combatir este flagelo.
En los últimos discursos, la discusión se centró sobre una propuesta del ecuatoriano Rafael Correa y del brasileño Lula Da Silva de convocar al mandatario estadounidense Barack Obama para que explique los motivos de enviar tropas de su país a Colombia.
En una conferencia de prensa posterior a la cumbre que compartió con Correa, Cristina Kirchner precisó que esa convocatoria a Obama finalmente no quedó expresada en el documento porque aún falta que se realice "un informe del Consejo de Defensa de la UNASUR" sobre las bases.
Además resaltó que todavía "no se conoce el convenio entre Estados Unidos y Colombia" y que por tal motivo la iniciativa de interpelar a Obama quedó en suspenso.
Esta moción fue respaldada por Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil, pero objetada por el mandatario colombiano, Álvaro Uribe, quien consideró que "no es necesario que Obama dé cuentas por los problemas de la región".
Asimismo, la presidenta argentina exhortó a los cancilleres de cada país que se pongan al frente del tema de las bases para poder leer "ese bendito acuerdo" entre Estados Unidos y Colombia, al que todavía no tuvo acceso ningún país de la región.
El venezolano Hugo Chávez mantuvo su férrea negativa a la instalación de los asentamientos y afirmó que "si se instalan esas bases nadie podrá garantizar la paz en Colombia, ni ahora ni los que vienen atrás".
Chávez cuestionó la verosimilitud de que las bases tienen un fin netamente por la lucha contra el narcotráfico y dijo no tener fundamentos para creerle a Estados Unidos.
Sobre el cierre del debate, Cristina Kirchner pidió a sus pares de la Unasur acordar "mecanismos de seguridad y de construcción de confianza" entre las naciones del bloque, mediante "los canales democráticos", que finalmente se reflejó en el documento consensuado.
A su vez, señaló que si estuviera en lugar de Hugo Chávez -pese a que evitó nombrarlo- también se sentiría "insegura" con las bases en Colombia.
Más tarde en la conferencia de prensa destacó que pesea lo que se dijo en la previa de la cumbre "la reunión no voló por los aires" y consideró que la firma del documento "es un paso importante".
A los constantes cruces que hubo entre Uribe y Chávez se sumó uno de Lula con Correa cuando este propuso un cuarto intermedio para terminar de definir el documento de la cumbre, lo que provocó un enojo del brasileño.




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