Caló resiste el armado de los “gordos” y se apoya en el kirchnerismo para pulsear con Barrionuevo

Política

Reuniones vertiginosas en la previa al Congreso del jueves para definir los nombres del nuevo triunvirato. El metalúrgico se mostró con Kicillof.

El tramo final del proceso de recambio de autoridades en la CGT subió el nivel de tensión y mostró ayer las gestiones por cerrar la futura cúpula por parte de los dos dirigentes en conflicto: el metalúrgico Antonio Caló (UOM), que se mostró con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y sumó respaldos de los gremios de la industria, y Luis Barrionuevo, que recibió un nuevo espaldarazo por parte de los accionistas mayoritarios de la central obrera para la continuidad de Carlos Acuña, su delfín, en una reunión que contó con la participación del camionero Pablo Moyano. La jornada dejó como novedad que un histórico aliado de Barrionuevo, el textil Hugo Benítez, se inclinó a favor de Caló en la pulseada.

Fue un arranque vertiginoso para la semana clave que tendrá como hito el congreso de renovación de Consejo Directivo el jueves, en Parque Norte, con una incógnita todavía abierta respecto de la conformación final que tendrá el nuevo triunvirato de conducción. Con la confirmación de dos de los cargos de secretario general para Héctor Daer y Pablo Moyano, la duda persiste entre Acuña, el postulante del gastronómico que respaldan los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes”, de buen diálogo con todos los gobiernos, y Caló, el más kirchnerista de los dirigentes de la primera línea de la central obrera.

La puja se basa en la consideración mayoritaria acerca de que el próximo formato de liderazgo repetirá el trío que ya fue explorado, con poca suerte, en 2004 y en 2016. El primero duró apenas un año hasta que Hugo Moyano quedó a solas y alejó a los “gordos” de la CGT. El segundo se rompió a mitad del mandato de Mauricio Macri cuando el camionero retiró a su gente de la central y en la jefatura quedaron sólo Daer y Acuña. Ayer se escucharon algunas advertencias de una nueva ruptura: de no prosperar la inclusión de Caló como nuevo secretario general, su entorno en la UOM y algunos sindicatos fabriles le recomendaban abandonar el Consejo Directivo para vaciarlo de presencias industriales. Una amenaza que cobra más sentido si se tiene en cuenta que la marcha del mes pasado de la CGT se hizo bajo el lema “Producción, Desarrollo y Trabajo”. Ayer la interna de la central se jugó en simultáneas.

En la sede del gremio de estatales UPCN se reunió la denominada “mesa chica” con la representación habitual de “gordos” como el propio Daer e “independientes” como el dueño de casa, Andrés Rodríguez, con Pablo Moyano y Carlos Acuña. Fue una escenificación del triunvirato que promueven los actuales líderes de la CGT. En paralelo los sindicatos industriales se congregaron en la sede de los mecánicos de Smata para confirmarle su apoyo a Caló como referente del sector en la cima de la central. Ya lo habían hecho hace dos meses pero la avanzada de Barrionuevo por defender el puesto de Acuña obligó al metalúrgico a mostrar su red de contención.

De ese espacio el voto más decisivo es el del propio Ricardo Pignanelli, del Smata, quien solidificó en los últimos años una alianza con Caló que mandó al congelador la tradicional desconfianza entre mecánicos y metalúrgicos. Juntos construyeron la Confederación de Sindicatos de la Industria (Csira) y decidieron reivindicar un lugar de relieve para esas organizaciones en la próxima CGT. Bajo esa premisa sorprendió en los últimos días la decisión de uno de los animadores de la Csira, el textil Benítez (AOT) de darle su apoyo a un referente del sector (necesariamente es Caló) para encumbrarlo en la CGT.

Llamó la atención por tratarse de un dirigente considerado propio por Barrionuevo, para quien resulta vital cada pronunciamiento a favor de Acuña. El textil propuso incluso que fuesen cuatro los secretarios generales para no dejar afuera a ningún sector, siempre y cuando se le garantizara presencia en lo más alto al rubro industrial. Más temprano el titular de la UOM había logrado una foto con Kicillof en un acto en Pilar en una muestra cabal del sostén del kirchnerismo a su postulación. Hasta ahora el Gobierno había mostrado prescindencia en la interna de la CGT y sólo La Cámpora había amagado, con nulo resultado, a sugerir mayor presencia de sus referentes en el futuro Consejo Directivo. De ahí que el gobernador se decidiera por abrazar la nominación de Caló como propia para el sector. Más allá de haber tenido Caló un posicionamiento político sinuoso en los últimos años, por debajo suyo en la UOM tallan con fuerza dirigentes alineados con el kirchnerismo como Abel Furlán. Incluso el histórico Naldo Brunelli (UOM San Nicolás) fue de los pocos dirigentes sindicales que consiguió una candidatura de relieve para una banca como diputado bonaerense.

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