19 de agosto 2005 - 00:00

Vacilante

Fue ayer, otra vez, la Capital Federal -también parte del primer cordón bonaerense- un fácil escenario para el despliegue e imperio de piquetes. Tortura para automovilistas y transeúntes (la Autopista Illia soportó 2 kilómetros de autos parados), con levantamiento de peajes en Panamericana, campamento en Plaza de Mayo, otro en Avellaneda, cortes varios y más de una escaramuza. Inolvidable caos de tráfico ante la parsimonia del gobierno que ha llegado al insólito colmo de entregar credenciales para que sus funcionarios puedan superar las barreras en Plaza de Mayo. Nadie le echa la culpa a Aníbal Ibarra. Este desorden que Elisa Carrió atribuye a esta administración por haber inventado a los piqueteros -sin faltarle razón- ya conmueve a Néstor Kirchner, quien quizás aguarda más presión de estos sectores revoltosos y, en consecuencia, repulsa en los medios y la sociedad, para proceder. Es que todos estos episodios muestran un gobierno inanimado, sin respuestas del Presidente, quien sólo aduce que no reprimirá seguramente porque no encuentra los instrumentos o la política certeros. Esto, era obvio, le ha costado un brusco descenso en las encuestas, sobre todo a su candidato capitalino Rafael Bielsa. Tanto que un entendido en la materia como Mauricio Macri salió ayer a pedir prisión para los piqueteros que enloquecen el trámite diario de los porteños. Ahora en la Rosada se discute si seguir siendo prisionero de los piquetes, como Fernando de la Rúa en su momento, o cambiar de conducta. Alguno se impresionó con una frase conocida: cuando el gobierno no resuelve un problema, el problema es el gobierno.

Con impunidadfrente a la indiferenciadel gobierno,los piqueteroshan vueltohabitual el caosdel tránsito en elcentro porteño,agregando ellevantamiento delas barreras en lospeajes de lasautopistas delOeste, Panamericanay a La Plata.
Con impunidad frente a la indiferencia del gobierno, los piqueteros han vuelto habitual el caos del tránsito en el centro porteño, agregando el levantamiento de las barreras en los peajes de las autopistas del Oeste, Panamericana y a La Plata.
La indiferencia del gobierno frente al problema piquetero, evitando terciar en la solución del conflicto por temor, lo ha terminado convirtiendo en una bandera política. Quienes competirán el 23 de octubre han comenzado a percibir que los porteños y los que no lo son ven con disgusto creciente el corte diario de rutas, calles, avenidas y puentes. Alberto Natale, Elisa Carrió, Mauricio Macri y Luis Patti fueron algunos de esos dirigentes políticos que ayer les salieron al cruce a los piqueteros y al gobierno.

El demoprogresista Natale afirmó que «el gobierno alimentó los piquetes. Hoy no los sabe contener. La ley no existe, ni para los piqueteros que la violan, ni para el gobierno que la ignora; tampoco para la mayoría de los jueces y fiscales que miran los hechos como si ocurrieran en otra jurisdicción». «Así estamos», remarcó el referente de los partidos provinciales en la Cámara de Diputados de la Nación.

• Origen

Por su parte, Elisa Carrió -de visita en la DAIA junto con Enrique Olivera-, responsabilizó «al Estado» por la creación del fenómeno piquetero. Dijo que «el problema de los piqueteros tiene su origen en el Estado, que construyó a los pobres en la Argentina, luego los excluyó, y ahora los tiene de rehenes». Consideró que «hay que regular la protesta». Aseguró Carrió que el problema piquetero «se puede solucionar con políticas sociales universales y no focalizadas, el ingreso ciudadano a la niñez y que se dé la posibilidad de una manifestaciónpública que respete el derecho de tránsito ajeno». Carrió y Olivera fueron recibidos por las autoridades de la DAIA, encabezadas por Jorge Kirszembaum.

El candidato a diputado nacional por el Frente Compromiso para el Cambio, Mauricio Macri, opinó que «gente como (Luis) D'Elía y (Raúl) Castells, que toma casinos, supermercados y comisarías, debería estar presa», afirmó Macri durante una singular puesta en escena frente al Ministerio de Educación, donde plantó un « certificado de paciencia» para los porteños por los «300 piquetes-» realizados en la Capital Federal este año.

Como propuesta para poner fin a los piquetes, Macri planteó que debería existir un «padrón universal al que el Estado acuda para resolver las necesidades de los beneficiarios» de los planes sociales, «y que no lo haga un líderpiquetero que después tiene poder sobre los desocupados». Afirmó que, de esa forma, se terminaría con el mandato impuesto a muchos desempleados que «para recibir un plan deben ir a los cortes y protestas».

• Certificado

«Hay que transformar esa ayuda en planes de capacitación porque todos queremos que esta gente tenga trabajo», opinó Macri mientras colgaba de una reja, frente al Palacio Pizzurno, un «certificado de paciencia», enmarcado y firmado por Compromiso para el Cambio.

El candidato a diputado nacional en las listas que encabeza
Hilda Beatriz Chiche Duhalde, Luis Patti, sostuvo anoche que el gobierno « solventa» organizaciones de desocupados y que éstos dejarán de serlo cuando en el país se generen puestos de trabajo. «Sólo van a quedar los dirigentes cuando el país genere trabajo. Y nadie va a ir a acompañarlos», argumentó Patti al referirse al accionar de los activistas piqueteros. Consideró la necesidad de mantener el orden en las calles a través de la intervención policial. «El gobierno no tiene que llamar al fiscal y decirle: 'Corran a la gente que corta las calles', sino llamar a la Policía y decirle que intervenga», explicó.

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