Verbo fuerte

Política

El gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, llamó a Néstor Kirchner «desequilibrado emocional». Sobisch apunta a declaraciones fuertes al proyectarse con Mauricio Macri, Ricardo López Murphy y quizá Roberto Lavagna para desalojar al kirchnerismo de la Casa Rosada en 2007. Los términos son duros pero el Presidente también juega a discursos con improperios.

PERIODISTA: ¿Cree que el gobierno de Kirchner está avanzando sobre cuestiones institucionales?

Jorge Sobisch: No tengo ninguna duda, no solamente esto. El gobierno de Kirchner ha instalado una suerte de amedrentamiento, yo le diría, casi permanente en la sociedad argentina. Aquel que osa pensar distinto del gobierno, rápidamente,o a través de un ministro,o a través de algún sector de la prensa que es amigo, o en todo caso lo que es peor, el Presidente, en el mismo Salón Blanco de la Casa de Gobierno, ataca en forma sistemática a sus adversarios. Incluso, algunos hechos que han sido lamentables para la vida de la Argentina, como la ridiculización del ex presidente De la Rúa, independientemente que uno pueda compartir o no la presidencia de De la Rúa
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P.:
¿Y por qué cree que Néstor Kirchner actúa de esta manera?

J.S.: Es un hombre con desequilibrios emocionales, esto lo digo sin querer ofender. Tiene picos, y los desequilibrios emocionales lo hacen creer que él es el dueño de la verdad y ha tenido algunos muy graciosos. Como cuando hablaba de los 20.000 millones de dólares de China, que iban a venir a la Argentina. Como tiene un buen manejo de la prensa, la gente se olvida rápidamente de las cosas ridículas que están pasando en la Argentina. Y en esos picos, dice: «Bueno, acá me van a poner arriba de San Martín», como si hacer una buena operación económica tuviera que ver con la figura de quien fuera nuestro máximo prócer. Es como si uno mañana hiciera cosas buenas en el sistema educativo y dice: «Bueno, tenemos que sacar a Sarmiento, tenemosque sacar al general Belgrano de los cuadros y poner los cuadros de alguien que ha hecho una buena medida».


P.:
¿Es posible que cambie en algo el Presidente?

J.S.: Esto es parte de una forma de hacer política que se va a ir profundizando, porque todos los políticos nos repetimos, para bien o para mal, como se repiten los periodistas, como se repiten los arquitectos, como se repiten los médicos. Lo que ha hecho en su provincia lo va a repetir en la Nación, porque es su forma de gobernar, una forma autoritaria, insisto, con una gran dosis de desequilibrio emocional que lo manifiesta muy a menudo
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P.:
Desde el gobierno se señalaque si fuese tan malo lo que ha pasado con el gobierno de Kirchner, tal vez no tendríamos esta expansión económica.

J.S.: Es muy simple este análisis. Usted saque la explosión de la soja, saque la explosión del petróleo, saque las retenciones al gobierno nacional, saque el impuesto al cheque, y dígame cómo queda el Presupuesto nacional. Una ventaja comparativa que hoy tiene la Argentina con el mundo, que el mundo demanda alimentos, está siendo mal aprovechada, porque esto lo único que hace es beneficiar el equilibrio presupuestario del gobierno nacional en desmedro de todas las provincias, y cada vez la brecha entre los pobres, los más humildes, se va agrandando. De manera que nosotros tenemos un crecimiento que es cierto, por una circunstancia muy particular que se está dando en la Argentina y que, a mi juicio, no la estamosaprovechando, como no hemos aprovechado la plata que deberíamos haber pagado gradualmente al Fondo, con un interés muy bajo...


P.:
No le gustó este pago...

J.S.: No. Me pareció otro acto de soberbia y, por eso le digo, de una cuestión emocional que nos tiene que preocupar a todos los argentinos. El que analiza las actitudes se da cuenta de que fue un acto de celos extremos ante una decisión que había tomado el presidente Lula. Si éste hubiera tardado un mes más en tomar la misma decisión, yo estoy seguro de que no estaríamos discutiendo si se pagó o no se pagó al Fondo. Por otro lado, no es que lo estoy inventando. Se había mandado el Presupuesto nacional a la Cámara de Diputados, se aprobó con un pago al Fondo de 3.000 millones de pesos, 20 días antes. De manera que 15 días antes, o 20, no recuerdo exactamente, se había mandado un Presupuesto elevado por el mismo Presidente y su ministro de Economía donde no habla del pago al Fondo. O sea que no había ningún antecedente, no había ninguna planificación.

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