Sin duda, el tradicional diario «La Prensa» no tenga la atención de antaño. Sin embargo, cada tanto aparece alguna nota interesante y, como los periodistas deben leer todo, en este caso rescatamos un editorial publicado ayer sobre los aumentos salariales que Néstor Kirchner niega pero concede (al menos, en su provincia). Un buen trabajo.
El presidente Néstor Kirchner dijo que el aumento de las dietas de los diputados sanjuaninos es un mal ejemplo, pero los santacruceños ganan mucho más.
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Hay un principio o norma de discernimiento, decisión, equidad, verdad y unidad conceptual que se llama criterio, y es lo que determina el definido perfil de una persona, de una institución, de una política, de cómo alcanzar un objetivo común. No siempre, empero, guarda esa unidad, porque lo manipula el hombre con sus distintas personalidades o actitudes. En estos momentos tenemos un ejemplo clarísimo como un triángulo escaleno, con todos sus lados desiguales, si tomamos al presidente Néstor Kirchner y los diputados de San Juan y de Santa Cruz. Los sanjuaninos habían dispuesto un aumento de sus dietas de 1.600 pesos, pasando de 5.000 a 6.600, con la proposición y aprobación del vicegobernador de la provincia. No cayó bien en ningún rincón del país cuando sus calles son recorridas por gente que reclama tan sólo monedas para darle más fuerza a su anémico salario. Hubo malestar, el Presidente viajó a San Juan por un acto público y felicitó al gobernador José Luis Gioja porque antes de su llegada los diputados anularon el aumento que se adjudicaron. Kirchner dijo que lo de San Juan es un mal ejemplo y una vergüenza que no debe volver a ocurrir porquees una vuelta a los sueldosde privilegio.
Mientras el gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, dispuso un aumento de 200 pesos para los trabajadores públicos, desde enero los diputados de esa provincia perciben mensualmente 7.000 pesos, pero no es el monto así, fríamente planteado, lo que da pie a aquel discernimiento desparejo, sino cómo se descomponen estas dietas bien nutridas: un básico de 3.500 pesos, a los que se suman 3.420 pesos en conceptode movilidad, 350 como fondo fijo mensual para gastos de telefonía y 600 por compensación de vivienda para quienes no residen en Río Gallegos, sede de la Cámara de Diputados. Esto nace de una resolución del 5 de enero que no habla de aumento, porque ingeniosamente al incremento se lo denominó «blanqueo de gastos». Si Kirchner habló de un acto vergonzoso, realmente vergonzoso, en San Juan, sería interesante conocer cómo califica este «blanqueo de gastos», porque todo lleva a inducir que los legisladores cobraban este dinero en negro en la provincia del Presidente y que es representada en el Senado de la Nación por su propia esposa.
Cuando nos referimos al principio del discernimiento o del criterio hablamos del valor de la verdad y de la verdad como valor, y que esa verdad no tiene un valor impetuoso, sino todo lo contrario, un lento paso que es imposible de detener hasta que se erige como hecho indiscutible. Y así como en San Juan hubo una verdad vergonzante, surgió a la luz la realidad de Santa Cruz, aún más vergonzosa, y fue así porque el tiempo es el mayor amigo de la verdad, el prejuicio su más encarnizado enemigo y la humildad su constante compañía, esa humildad que no conocen los diputados de ambas provincias frente a sus muchísimos compatriotas sumidos en la pobreza.
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