Vice de Lavagna busca reforzar "corralito"

Política

Gerardo Morales, presidente de la UCR, estrenó la candidatura a vicepresidente junto a Roberto Lavagna amenazando nuevamente al radicalismo K. Los radicales no quieren llegar a las elecciones de octubre sin haber intervenido la totalidad de los distritos rebeldes, aunque ya hayan tomado una primera medida precautoria: invalidar cualquier lista de candidatos a diputados o senadores que fuera legalizada por los apoderados de las UCR locales en lugar del representante nacional.

Antes de partir a Ginebra, donde participaráde la Asamblea Anual de la OIT, junto con Cristina Kirchner, decidió expulsar definitivamente al mendocino Julio Cobos del partido y anunciar que otros radicalismos provinciales serán intervenidos si insisten con su apoyo a Néstor Kirchner.

«Los gobernadores que quieran ir a la concertación plural lo que tienen que hacer es afiliarse al Frente para la Victoria o lo que hizo Cobos», dijo Morales en relación con el nuevo partido que creó el mendocino para apoyar al gobierno.

«Lo que hizo Cobos es lo más honesto de su parte, pero le hace caer automáticamente la afiliación en el radicalismo», insistió Morales.

Esa euforia le alcanzó para alimentar esperanzas en la fórmula de la UCR mendocina integrada por Roberto Iglesias y Ernesto Sanz que enfrentará al candidato de Cobos, César Biffi y al peronista Celso Jaque: «Pusimos toda la carne en la parrilla».

Mientras, los radicales insisten en «salvar» a la UCR de Catamarca; «Tenemos muy buenas señales por parte de la orgánica del partido de Catamarca para encolumnarse en la decisión tomada (por la UCR) a nivel nacional». Pero no al resto de las provincias del radicalismo K sobre las que ahora avanzarán con más intervenciones, como los casos de Santiago del Estero y Río Negro.

Se sumarían así a Mendoza, que fue intervenida, luego María Servini de Cubría revocóesa intervención y el comité nacional no sólo apeló sino que también pidió el juicio político a la jueza. También al radicalismo de Corrientes que tiene intervención desde hace tres semanas.

De esa manera ningún radicalismo local podrá usar el sello de goma partidario, ni la estructura para hacer campaña.

  • Situación novelesca

    En la Capital Federal la situación partidaria es casi novelesca. Tal como adelantó este diario, después de la derrota de Jorge Telerman, el radicalismo comenzó a plantearse la necesidad de apoyar a Mauricio Macri en el ballottage y blindarlo, en un operativo que soñaron compartir con Eduardo Duhalde, frente a los ataques de Kirchner.

    Esa idea cautivó hasta a Raúl Alfonsín que en una reunión con Jesús Rodríguez, Morales, Leopoldo Moreau, Federico Storani y Adolfo Stubrin llegó a plantear que había que dejar en libertad de acción a los radicales porteños a la hora de votar y no forzar posiciones. Era lo mínimo razonable frente a la debacle de la UCR porteña que jugó junto a Telerman casi sin ningún rédito para el partido y además perdió.

    Por eso en 48 horas se espera un comunicado del comité capital declarando la libertad de acción a los votantes. La medida se tomó tarde: ya antes de la primera vuelta los radicales se tomaron por las suyas la libertad de acción repartiéndose en las tres listas en cuestión y muchos de los hasta ahora opositores ya se volcaron mayoritariamente, dirigentes incluidos, a salvar las ropas detrás de un futuro acuerdo con Macri. Los punteros de la UCR tienen práctica de sobra para llevar adelante una operación de ese tipo.

    De todas formas no hay ninguna sorpresa por develar. El propio Jesús Rodríguez se lo dijo ayer a la agencia oficial «Telam»: «Seguramente esta semana habrá una decisión» de la UCR Capital... «se encamina hacia la libertad de acción».
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