Con fastidio por haber archivado el gobierno el proyecto de la transversalidad del que se creía beneficiario, el Partido Socialista se reunió y convocó a un frente amplio político y social de corte opositor. El documento, firmado por 34 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, cuestionó decisiones del gobierno «en las que se advierte un giro hacia una nueva etapa política, de repliegue sobre lo que se decía superado, signada por la decisión de estrechar filas con la CGT burocrática, por el anunciado acuerdo con el aparato del PJ bonaerense en relación con los próximos comicios en ese distrito y por la no desmentida aspiración del presidente de la Nación de asumir personalmente la titularidad del PJ».
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Bajo la presidencia del senador nacional Rubén Giustiniani, se extendió el certificado comatoso de la transversalidad -aún no muerta, por las dudas-, de cuño oficial. Afirmó el legislador, y así consta en el pronunciamiento, que «se vislumbra la decisión oficial de abandonar por el momento la idea de una construcción política propia, desistiendo de la inicial propuesta de la llamada transversalidad para recostarse y afirmarse en el hasta hace poco descalificado aparato partidario del PJ».
El documento no olvida que el gobierno ha prometido una reforma política, de aplicación en los distritos más poblados como son la Capital Federal, y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Y la posibilidad de que desaparezcan las listas sábana puede arrastrar a los partidos más chicos, de menos votos.
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