Mañana será un día gastronómico para Rafael Bielsa, quien almorzará en una fábrica expropiada de Pompeya, en la Capital Federal, y terminará cenando en un festejo del sindicato de encargados de edificios. Ese gremio, comandado por el secretario general del PJ porteño, Víctor Santa María, esperará en vano una algarabía adicional.
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El kirchnerismo les ha prometido a los porteros que tendrían lista esta semana una ley que obligará a los consorcios nuevos a dejar habilitado para su vivienda un departamento de al menos 3 ambientes y con las mismas comodidades que el resto de las edificaciones, por cierto lujosas las que se están construyendo.
Sin embargo, la oposición, que en la Ciudad de Buenos Aires representa el macrismo, les negó ayer a los oficialistas el voto sobre tablas del proyecto. Consideraron los aliados de Mauricio Macri, que una norma que modifica el Código de Edificación, no es posible que se vote sin despacho. Esa idea apuró a la ex macrista (neokirchnerista) Sandra Bergenfeld, quien, en su carácter de presidenta de la comisión de Vivienda logró un pronto despacho. En cambio, la ibarrista Alicia Caruso (intentará renovar mediante la boleta que encabeza Abel Fatala) no hizo lo propio en la Comisión de Planeamiento Urbano que comanda.
Sin el voto del macrismo y sin despacho, los porteros no tendrán festejo extra mañana, cuando el propio Bielsa hubiera sido quien anunciara el logro a favor de los encargados de edificio. Pero habrá premio consuelo: Bergenfeld tiene reservada una mesa en la cena del SUTERH, desde donde comunicará que, al menos, la norma en danza tiene acuerdo en la Comisión de Vivienda.
Por su parte, ninguno de los macristas ayer quiso brindar una explicación sobre el tema, ante el temor de algún conflicto doméstico con los encargados de sus moradas.
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