Volvió Duhalde y encontró que Bancalari no resiste

Política

Mientras Eduardo Duhalde se sacude los últimos restos de arena en alguna playa ardiente -anoche volvía al melancólico Río de la Plata-, en la Casa Rosada aprovecharon su ausencia para infligirle una derrota. Esta vez, Néstor Kirchner quiere que truene el escarmiento en el despacho de José María Díaz Bancalari, «el Mono», que preside el bloque del PJ en la Cámara de Diputados. Desde que este compañero de todos los viajes se convirtió en el candidato a senador que secunda a Chiche Duhalde -o «la señora Hilda»- contra Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente pidió su remoción en el cargo. Más: siguiendo un modelo que ya rindió sus resultados en la CGT, Kirchner pidió que se lo reemplazara por un triunvirato.

Hasta la semana pasada, Alberto Fernández se enfrentó a grandes dificultades para satisfacer ese deseo. Le enrostraban el reglamento de la bancada, según el cual para cambiar el formato de la mesa de conducción se requerirían 2/3 de los votos de los diputados. Además, Díaz Bancalari resistía con argumentos razonables: «Si los que se fueron del partido fueron ellos, deberían hacer rancho aparte; yo soy presidente del PJ bonaerense, ¿por qué debería dejar el comando del bloque peronista?». Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara y también duhaldista, viene haciendo palanca sobre esta conducta de «el Mono» para tensar la interna del bloque hasta el borde de la fractura: corre con la ventaja de la inocencia ya que los que quebrarían al grupo serían los del gobierno.

Camaño nunca quiso a Díaz Bancalari. Lo sabe muy amigo de Aníbal Fernández, su rival de Quilmes. En efecto, el actual ministro del Interior fue rescatado por Díaz Bancalari de la séptima fosa del octavo círculo del infierno para incorporarse al gobierno bonaerense después del accidentado paso por la intendencia municipal de su ciudad. Desde entonces ambos forjaron una amistad inquebrantable, de la que se nutren también funcionarios menores del Ministerio, como José Lucas Gaincerain, el secretario de Coordinación de la cartera.

• Reunión

El desconfiado Camaño tendrá nuevos motivos para recelar de Díaz Bancalari, si es que las informaciones que manaban anoche del sector kirchnerista del bloque se confirman. Uno de los principales ultras del Presidente aseguró a este diario que Díaz Bancalari está dispuesto a «dar un paso al costado» como titular del bloque. Que ya llamó a Alberto Fernández para comunicárselo y que la reunión entre ambos se llevaría a cabo en las próximas horas. Es la principal cuestión que tendrá Duhalde sobre la mesa cuando hoy se reincorpore a la oficina de su esposa en la Fundación de la calle Hipólito Yrigoyen.

Si la renuncia de Díaz Bancalari se confirma, la resistencia de Camaño se verá debilitada. Para el jefe de Gabinete será más sencillo avanzar en la formación de un triunvirato o una tetrarquía para ocupar el lugar del jefe de la bancada. Para ese rol ha señalado al porteño Jorge Argüello, al rionegrino Osvaldo Nemirovsci y al salteño Juan Manuel Urtubey, íntimo del retirado «Mono».

Estas alternativas se están evaluando en el oficialismo de Diputados desde el martes por la noche. Al cabo del acto de Rafael Bielsa en Parque Norte, un grupo de diputados se encontró a comer en lo de la santacruceña Silvia Esteban (responsable de las demoras en la aprobación de la Ley de Educación Técnica por las que se quejó Kirchner). Allí estaban el santafesino Gustavo Marconato, la entrerriana Rosario Romero, el porteño Argüello, el sanjuanino Ruperto Godoy y el misionero Juan Manuel Irrazábal.

• Recuento

En esa tertulia se hizo un recuento globular de las voluntades capaces de convalidar la nueva conducción sin necesidad de apelar a los 2/3 estrictos que indica el reglamento. Con una mayoría suficientemente importante se alcanzaría el objetivo. Por eso fue tan importante la información que comentaron los santafesinos ligados a Kirchner, como Marconato. Quienes están convencidos de que se puede conseguir el aval de Carlos Reutemann para el cambio de mando creen que es indispensable convencer a Julio Gutiérrez, relacionado con el senador, de que no fue Kirchner quien lo excluyó de la lista de diputados de Santa Fe. «(Jorge) Obeid le hizo creer eso y nos arruinó la relación con la gente de 'Lole'», se escuchó esa noche. Por eso no habría que descartar que Alberto Fernández se comunique con Gutiérrez para disuadirlo de esa versión, lo que les sumaría a los kirchneristas unos cinco votos más. ¿La incorporación del cordobés Carlos Caserio estaría pensada para conseguir los votos de Córdoba? En tal caso se cumpliría el formato de la tetrarquía, es decir, un comando de cuatro para reemplazar a Díaz Bancalari.

Buena parte de toda esta operación, que supone un avance notorio de Kirchner en el control de la bancada del gobierno en Diputados, depende de la presión que quiera o pueda ejercer Duhalde sobre Díaz Bancalari. El diputado de San Nicolás nunca quiso la guerra, igual que su otro yo, el metalúrgico Hugo Curto. Ahora sufren el rigor del combate y quieren ponerse a resguardo: es la principal dificultad que encontrará el dúo Duhalde-Camaño para conseguir que «el Mono» resista y, por esa vía, el bloque PJ se ponga al borde de la fractura.

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