28 de abril 2003 - 00:00

Voto electrónico pudo evitar las anomalías

Más que fraude, parece que en la elección de ayer se registraron irregularidades o anomalías. Así lo denunció la gente de Adolfo Rodríguez Saá y, también, la de Ricardo López Murphy, que plantearon el escándalo de que la intendencia de La Matanza llevaba gente en sus propias camionetas y que en esa jurisdicción se arrojaban por la ventana boletas del ex ministro. Hubo faltantes en otros puntos del país, en algunos casos adrede.

Muchas de estas irregularidades, cuando no el fraude, en rigor pudieron haberse evitado. Simplemente con un instrumento que ya practicó Brasil en sus últimos comicios, que es el voto electrónico. Este sistema le fue ofrecido a Eduardo Duhalde en forma gratuita, pero éste se negó a aceptarlo. Lo que parecía un golpe al dominio de los aparatos se postergó con la excusa de que había que empadronar de nuevo a la población. Poco convincente el argumento, ya que ese procedimiento no es tan complicado y, en rigor, serviría para demostrar la falsedad de los padrones confeccionados por los partidos.

Para el análisis de los próximos comicios importa recordar que en la segunda vuelta resulta difícil modificar el resultado de la primera. Sobre 42 elecciones en la región, en 35 ganó siempre en segunda vuelta el que salió primero. En las restantes, donde hubo mínima diferencia (dos puntos), el segundo pudo revertir el resultado original. Sólo se registró un caso, el Uruguay, donde quien finalmente triunfó en segunda vuelta, en la primera había aparecido casi 7 puntos debajo de su rival (Jorge Batlle). De ahí que anoche, la mayor parte de los especialistas serios se concentraba en distinguir la distancia en que había concluido la elección entre Menem y Kirchner.

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