17 de abril 2002 - 00:00

"Yo no coincido con Remes: hay que hablar de salarios"

Los sindicalistas de la CGT oficial, conocidos como los «gordos», visitaron ayer a Eduardo Duhalde para hablarle de dos aflicciones: quieren que se comience a estudiar un aumento de salarios y que les reconozcan un dólar especial, de $ 2,50, para los pagos de insumos importados que deben hacer sus obras sociales. Ellos mismos, bromeando, ya hablaban ayer del «dólar gordo» o «dólar CGT». Curioso comportamiento el de estos dirigentes: ellos recomendaron hacia el final del gobierno radical la devaluación, a ciegas. Ahora, ante los patéticos efectos de sus consejos, quieren salvarse solos, con un dólar de privilegio. Como siempre.

Eduardo Duhalde escuchó ayer varias propuestas insólitas de la CGT dialoguista, integrada por los llamados «gordos» que comanda Rodolfo Daer. El Presidente también confesó algunas ideas llamativas por lo heterodoxas, por no decir desorientadas. Acaso el que produjo la sugerencia más inquietante fue Carlos West Ocampo, gravitante sindicalista del grupo y padrino de dos ministros allí presentes: Alfredo Atanasof y Ginés González García. La estrategia que sugirió West fue: «Al indio ese tenés que darle una patada en el culo y mandarlo a la mierda». Se refería a Anoop Singh, el encargado del Fondo Monetario Internacional para la operación argentina.

No debe sorprender que el camino a seguir que aconsejan los sindicalistas sea tosco: los contertulios de Duhalde de ayer recomendaron, en las postrimerías del gobierno de Fernando de la Rúa, la devaluación de la moneda. A ciegas. Ahora, cuando el peso perdió tres veces su valor, ellos volvieron a la Casa Rosada para pedir que se abra la discusión salarial en el país y que les fijen un dólar especial para los insumos de sus empresas, las obras sociales. Lo quieren en $ 2,50 y lo llamaban ayer, con sorna, el «dólar gordo».

Duhalde escuchó las propuestas y se confesó así: «Yo coincido con todo lo que ustedes piden. También creo que hay que darles plata barata a las PyMEs, que hay que hacer viviendas e inclusive emitir un poco más para reactivar la economía. Pero me tienen que dar tiempo porque antes debe arreglarse con el Fondo. Sin eso no podemos seguir». El Presidente que dijo esa frase es el mismo que repite a menudo: «Estamos así porque afuera no nos creen, los hemos engañado mucho».

• Riesgoso

Los gremialistas no se quedaron tranquilos con la comunión doctrinaria que profesó Duhalde delante de ellos (parecía haber hablado el sindicalista bancario que el Presidente fue hace mucho tiempo). Quisieron más. «Nosotros entendemos que es riesgoso, pero tenés que dar una señal de que estás al tanto de que el salario pierde su poder adquisitivo. Hay que hablar del salario», le dijo Oscar Lescano, tanteando el terreno.

Duhalde adhirió de nuevo: «Yo estoy de acuerdo, ¿cómo no se va a hablar del salario si se está degradando? No coincido con el ministro de Economía que dice que de eso no hay que hablar; además, ustedes son actores sociales que se dedican a eso».

Atanasof se entusiasmó y sugirió que «las paritarias están abiertas y todo se puede discutir entre patrones y empleados». Hasta los más desenfrenados de la mesa sindical creyeron que el consejo era temerario. Por eso le sugirieron a Duhalde: «Si nosotros lanzamos todas las paritarias, vamos de cabeza a la hiperinflación porque es también una invitación a aumentar los precios. Necesitamos que el Estado intervenga en el problema y le dé a la discusión un marco de racionalidad, un límite. Por ejemplo, que los aumentos salariales sean a cuenta del IVA que pagan las empresas».

Duhalde miró hacia el secretario general, Aníbal Fernández (ex ministro de Trabajo de Carlos Ruckauf en la provincia de Buenos Aires), quien recitó de memoria todos los antecedentes del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Todos quedaron en que se convocaría a ese organismo, que presidirá el segundo de Trabajo, Carlos Tomada.

«Tiene que ser después del 15 de mayo, que es cuando vamos a acordar con el Fondo. Si es que acordamos porque si no tenemos que pelearnos y sentarnos sobre otro programa», dijo Duhalde, más inquietante todavía. Eduardo Amadeo, que estaba sentado en el fondo de la sala, se alejó meneando la cabeza.

•Bonos

Los sindicalistas fueron después al centro del problema, para ellos: si les van a dar LECOP a cambio de los bonos que ya les entregó Chrystian Colombo durante la gestión de De la Rúa «y que no sirven ni para pagar impuestos». El Presidente miró al viceministro de Economía, Jorge Todesca, y repitió: «Después del 15 de mayo, cuando acordemos con el Fondo. No se puede hacer antes; yo también estoy disconforme, sobre todo cuando me dicen que hay que echar empleados en las provincias, pero qué quieren que le haga... tenemos que acordar».

Rodolfo Daer también miró a Todesca y le preguntó: «¿Cuándo vamos a ver reactivación?». Duhalde autorizó a hablar al viceministro, que dijo: «Compa-ñero (sic), ya se está verificando la reactivación en el campo automotor...». Lo interrumpió Luis Barrionuevo: «¿Qué reactivación? La única reactivación que se verifica es la del escolazo, ¿o no viste que la única actividad que existe es la de los que compran y venden plazos fijos?». Duhalde puso un paño frío y sorprendió con el ejemplo: «Hay que hacer lo que hizo De la Sota en Córdoba, que consiguió un pacto entre empresarios y CGT para que se subsidien los costos de las empresas por inflación en la producción de artículos de primera necesidad».

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