"Yo no coincido con Remes: hay que hablar de salarios"
Los sindicalistas de la CGT oficial, conocidos como los «gordos», visitaron ayer a Eduardo Duhalde para hablarle de dos aflicciones: quieren que se comience a estudiar un aumento de salarios y que les reconozcan un dólar especial, de $ 2,50, para los pagos de insumos importados que deben hacer sus obras sociales. Ellos mismos, bromeando, ya hablaban ayer del «dólar gordo» o «dólar CGT». Curioso comportamiento el de estos dirigentes: ellos recomendaron hacia el final del gobierno radical la devaluación, a ciegas. Ahora, ante los patéticos efectos de sus consejos, quieren salvarse solos, con un dólar de privilegio. Como siempre.
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Atanasof se entusiasmó y sugirió que «las paritarias están abiertas y todo se puede discutir entre patrones y empleados». Hasta los más desenfrenados de la mesa sindical creyeron que el consejo era temerario. Por eso le sugirieron a Duhalde: «Si nosotros lanzamos todas las paritarias, vamos de cabeza a la hiperinflación porque es también una invitación a aumentar los precios. Necesitamos que el Estado intervenga en el problema y le dé a la discusión un marco de racionalidad, un límite. Por ejemplo, que los aumentos salariales sean a cuenta del IVA que pagan las empresas».
Duhalde miró hacia el secretario general, Aníbal Fernández (ex ministro de Trabajo de Carlos Ruckauf en la provincia de Buenos Aires), quien recitó de memoria todos los antecedentes del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Todos quedaron en que se convocaría a ese organismo, que presidirá el segundo de Trabajo, Carlos Tomada.
«Tiene que ser después del 15 de mayo, que es cuando vamos a acordar con el Fondo. Si es que acordamos porque si no tenemos que pelearnos y sentarnos sobre otro programa», dijo Duhalde, más inquietante todavía. Eduardo Amadeo, que estaba sentado en el fondo de la sala, se alejó meneando la cabeza.
•Bonos
Los sindicalistas fueron después al centro del problema, para ellos: si les van a dar LECOP a cambio de los bonos que ya les entregó Chrystian Colombo durante la gestión de De la Rúa «y que no sirven ni para pagar impuestos». El Presidente miró al viceministro de Economía, Jorge Todesca, y repitió: «Después del 15 de mayo, cuando acordemos con el Fondo. No se puede hacer antes; yo también estoy disconforme, sobre todo cuando me dicen que hay que echar empleados en las provincias, pero qué quieren que le haga... tenemos que acordar».
Rodolfo Daer también miró a Todesca y le preguntó: «¿Cuándo vamos a ver reactivación?». Duhalde autorizó a hablar al viceministro, que dijo: «Compa-ñero (sic), ya se está verificando la reactivación en el campo automotor...». Lo interrumpió Luis Barrionuevo: «¿Qué reactivación? La única reactivación que se verifica es la del escolazo, ¿o no viste que la única actividad que existe es la de los que compran y venden plazos fijos?». Duhalde puso un paño frío y sorprendió con el ejemplo: «Hay que hacer lo que hizo De la Sota en Córdoba, que consiguió un pacto entre empresarios y CGT para que se subsidien los costos de las empresas por inflación en la producción de artículos de primera necesidad».



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