Breve, formal y cordial: así definieron la reunión entre Néstor Kirchner y dirigentes de la comunidad judía realizada ayer en el despacho presidencial algunos de quienes tomaron parte en ella. El Presidente recibió a una nutrida delegación de directivos del Consejo Judío Mundial, de la DAIA y de la AMIA en compañía de su jefe de Gabinete Alberto Fernández (que a la mañana había estado en el acto central por el atentado contra la sede de la mutual judía) y su ministro de Justicia Alberto Iribarne, que lo había acompañado en su viaje a Paraguay.
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El encuentro duró menos de media hora, y los diálogos no atravesaron la barrera de lo formal. Entre cafés y agua mineral, Edgar Bronfman ( presidente del CJM), Israel Singer (titular del Comité Político de esa entidad), Jorge Kirszenbaum (presidente de la DAIA), Luis Grynwald (su par de la AMIA), Manuel Tenembaum (Consejo Judío Latinoamericano)y Claudio Avruj (director ejecutivo de la DAIA) escucharon a Kirchner explicar que su gira por Paraguay era «impostergable; por eso no pude estar esta mañana en Pasteur. Pero habrán visto que mandé a todo mi gabinete en representación».
El rabino Singer, traductor mediante, le recordó al Presidente la necesidad de que se haga justicia en el caso AMIA, y reiteró allí lo que había dicho a Ambito Financiero un día antes: «Una democracia que no protege a sus ciudadanos se devalúa».
Kirchner respondió que, por su historia y su forma de pensar, mantenía un « compromiso permanente en el esclarecimiento de este caso que me duele personalmente; mi compromiso es la búsqueda de la verdad y la justicia, y lo venimos haciendo desde que asumimos el gobierno».
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