Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, atraviesa un punto alto de su carrera con iniciativas que trascienden los escenarios musicales. Tras su presentación en el Super Bowl LX Halftime Show, donde actuó ante decenas de millones de espectadores en Estados Unidos, el artista aterrizó en Argentina para concretar su “Debí Tirar Más Fotos World Tour”. Con fechas en el Estadio River Plate de Buenos Aires que se extendieron hasta el 18 de febrero, el artista generó una expectativa masiva y deslumbró recientemente a sus fanáticos locales en Núñez. Sin embargo, detrás del fenómeno de ventas y las luces de los estadios, el intérprete construyó una sólida faceta como inversor en el mercado de inmuebles de lujo.
Bad Bunny consolida su imperio inmobiliario: por qué el artista apuesta al ladrillo
El cantante puertorriqueño destinó más de u$s16.000.000 a mansiones exclusivas en Estados Unidos. Detalles de las propiedades y a qué otra famosa le compró.
-
Residente debutará como director en una película con Bad Bunny, Viggo Mortensen, Edward Norton y Javier Bardem
-
Wanda Nara, la protagonista inesperada en la tercera noche de Bad Bunny en River
Bad Bunny durante su último show en el Estadio Monumental de River Plate, ante una multitud que agotó entradas. El artista apuesta también en el Real Estate
En paralelo con ese impacto artístico global, Bad Bunny consolidó un portafolio de propiedades lujosas en mercados inmobiliarios de primer nivel, especialmente en California y Puerto Rico. Estas adquisiciones no solo respondieron a preferencias personales, sino también a una lógica de inversión sostenible y resguardo de capital ante la volatilidad de otros activos financieros.
La industria del Real Estate representa para el artista un refugio seguro donde volcar las ganancias que derivan de sus giras mundiales, acuerdos con marcas y ventas de discos.
Una casita con sello albiceleste
Como dato de color vinculado a su reciente paso por el Super Bowl, la escenografía del show incluyó una casita que llamó la atención del público. Esta vivienda famosa fue diseñada por Federico Laboureau y Maximilian Pizzi, una pareja de argentinos radicada en Los Ángeles.
El encargo exigió precisión técnica y sensibilidad cultural para transformar una estructura efímera en un símbolo narrativo con peso propio. Los diseñadores explicaron que el desafío consistió en reconstruir una memoria y traducir identidad en espacio mediante materiales livianos y tiempos de armado récord.
El despliegue millonario en Hollywood Hills
La estrategia inmobiliaria del cantante tomó fuerza en 2023, cuando adquirió una amplia mansión en Hollywood Hills por aproximadamente u$s8.800.000. La residencia moderna cuenta con más de 700 m2 cubiertos y se distribuye en cinco dormitorios de amplias dimensiones.
El diseño privilegió los espacios sociales, una piscina con vista panorámica y áreas específicamente pensadas para el entretenimiento y la privacidad total.
Un año después, en 2024, el artista amplió su presencia en el mercado angelino con otra compra notable. En esta oportunidad, desembolsó u$s8.300.000 por una propiedad ubicada en el prestigioso vecindario de Bird Streets. Esta zona destaca por su exclusividad y cercanía al Sunset Strip, un centro neurálgico del entretenimiento en Los Ángeles. La operación se concretó de forma privada y tuvo como vendedora a la también artista Ariana Grande.
La transacción con Ariana Grande llamó la atención de los especialistas del sector porque la residencia nunca llegó a listarse públicamente en los portales tradicionales. Grande había comprado la vivienda en 2021 por u$s8.900.000 y la vendió a Bad Bunny en una cifra inferior, lo que representó una ganancia de valor para el comprador al adquirir un activo ya renovado por fuera del mercado abierto.
La vivienda de Bird Streets, construida originalmente en 1946 y reformada por completo en 2020, incluye aproximadamente 160 m2 distribuidos en tres dormitorios y dos baños. El inmueble cuenta además con un patio exterior amplio, garaje para dos vehículos y una piscina angular que aprovecha la topografía de la colina.
Lógica de inversión y resguardo de patrimonio
Las adquisiciones de Bad Bunny reflejaron una estrategia que fue mucho más allá de la simple acumulación de bienes de lujo. Las residencias en Hollywood Hills y Bird Streets pertenecen a mercados con barreras de entrada significativas. En estas áreas, la exclusividad natural del entorno mantiene elevados los precios por m2 incluso en contextos de crisis económica.
El artista buscó activos con potencial de valorización a mediano y largo plazo, una táctica habitual entre figuras que manejan patrimonios que superan los u$s100.000.000.
La arquitecta y especialista en Real Estate, Mariana Lucángeli, explicó que este tipo de inversiones en enclaves premium asegura una rentabilidad sólida debido a la escasez de tierra disponible. La experta remarcó que las celebridades hoy buscan propiedades que ofrezcan una experiencia visual única y privacidad extrema, factores que Bad Bunny priorizó en cada operación.
Lucángeli detalló que el diseño contemporáneo con grandes paños vidriados y buena circulación interna resultó un requisito indispensable para este perfil de comprador de alto nivel.
Además de sus residencias en California, el músico conserva una propiedad en San Juan, Puerto Rico. Esta vivienda funciona como su base personal y refleja su vínculo inquebrantable con la isla donde nació y creció. El mix entre propiedades de alto perfil mediático en Estados Unidos y refugios personales en su tierra natal definió un portafolio equilibrado.
Lucángeli señaló que la incorporación de tecnología inteligente y materiales nobles como el mármol o la piedra natural elevó el valor de reventa en estos segmentos, algo que el artista tuvo en cuenta al seleccionar sus activos.
Récord de alquiler en el corazón de Manhattan
A diferencia de sus compras definitivas en la Costa Oeste, el paso del artista por la Gran Manzana neoyorquina dejó una marca histórica en el mercado de rentas. Bad Bunny alquiló un penthouse dúplex en el exclusivo edificio Jardim, en West Chelsea, por una cifra que rondó los u$s150.000 mensuales. Esta operación se posicionó como una de las más costosas de Nueva York, esta propiedad alguna vez en venta salió al mercado por u$s18.000.000.
Lucángeli, detalló que esta unidad de 420 m2 cuenta con cuatro dormitorios y techos que alcanzan los cuatro metros de altura. El departamento destaca por sus ventanales de piso a techo y una biblioteca con escalera de caracol que conduce a la azotea privada.
Lucángeli explicó que la joya de esta propiedad es su piscina de entrenamiento de 10 metros de largo ubicada en la terraza, con vistas directas al río Hudson y al skyline neoyorquino.
La arquitecta remarcó que este tipo de alquileres ultra-lujosos permite a las celebridades disfrutar de servicios de primer nivel y privacidad absoluta sin la necesidad de comprometer capital en una compra permanente en mercados tan específicos como Chelsea.
El valor del ladrillo frente a la industria musical
La transición de los escenarios a los negocios inmobiliarios se apoyó en los ingresos récord de sus giras internacionales. Según estimaciones del sector, cada presentación masiva como las de River Plate generó una liquidez inmediata que el artista eligió volcar al sector inmobiliario para diversificar su fortuna.
Esta visión empresarial permitió que el joven de Puerto Rico se posicionara como un actor relevante en el mercado de alta gama, donde las transacciones privadas entre celebridades son moneda corriente para evitar la exposición pública.
El impacto de actuaciones emblemáticas no solo potenció su imagen, sino que también incrementó su capacidad de negociación en el ámbito del Real Estate. Vivir en zonas frecuentadas por ejecutivos y figuras de renombre colocó al artista en un entorno de influencia que trascendió lo musical.
Las propiedades en Bird Streets y Hollywood Hills no fueron simplemente casas; funcionaron como símbolos de estatus y herramientas de seguridad financiera para el futuro del cantante.
Por otro lado, Lucángeli señaló que la apuesta por el Real Estate en dólares representó una decisión lógica de diversificación patrimonial. La profesional explicó que el ladrillo en mercados estables como el estadounidense garantizó una cobertura frente a la inflación global y los cambios de tendencia en los consumos culturales.
Sobre la rentabilidad de estas operaciones de compraventa entre celebridades, Lucángeli concluyó que la adquisición de propiedades con diseño distintivo y ubicación privilegiada garantizó al artista una valorización constante de su capital por fuera de la volatilidad del negocio musical.










Dejá tu comentario