El primer y más atractivo episodio de “Ringo” tiene una buena presentación de los personajes, tanto del protagonista como de su entorno familiar y de sus anfitriones Joe y Sally Conforte, dueños del burdel de Reno donde Oscar Bonavena moriría violentamente en el ocaso de su carrera. Las ambientaciones de los años 60, cuando Ringo inició su carrera, y el 1976 que lo vio acribillado, están bien diseñadas. Pero, desde ese primer episodio, suenan dos señales de alarma: una es que, en el decadente Mustang Ranch, las chicas bailan en el caño vestidas (detalle que distingue a una producción de Star+ a diferencia de las de, por ejemplo, HBO, que se permiten las audacias eróticas de hits como “Games of Thrones”)..
“Ringo”: decepciona serie de boxeador sin escenas de boxeo
-
La Justicia desestimó la demanda de Blake Lively contra Justin Baldoni por acoso
-
Tini Stoessel habló de las causas de su pelea con Emilia Mernes: "No tiene que ver con un embarazo que perdí"
Pero la alarma más fuerte es que ya en ese primer capítulo, que debería enganchar al público durante 6 episodios más, es que las peleas del joven Ringo no se narran ni siquiera parcialmente, sólo aparecen con un título explicando cuánto era la bolsa del match (al comienzo poco más de 100 dólares) y solo se las ve en breves imágenes, como flashes dentro de un videoclip.
Como es el primer capitulo y todo indica que la doble trama irá encaminándose al clímax del enfrentamiento contra Mohamed Alí, y en la de Reno en 1976 con el episodio del asesinato, nunca quedó del todo esclarecido, el espectador sigue adelante esperando algún knock out narrativo. Pero no, eso nunca sucede. Como la serie tiene el más débil de los formatos, que es el de episodios que duran apenas 27 minutos (más cinco de créditos finales que se repiten y que nadie ve) cada capitulo pasa rápido, aunque en algunos casos la escasez de metraje (para peor dividido en dos épocas) provoca que lo que se cuenta sea mínimo hasta lo insustancial, incluyendo bonitos momentos musicales que no van al punto. Los hampones de Joe Conforte hacen algunas diabluras pero el director Nicolás Pérez Veiga las cuenta casi en off (como una escena donde aprietan una monja y casi ni se ve) y de las grandes peleas de Ringo solo se ofrecen mínimos flashes, incluyendo el match en el que gano el titulo de los pesos pesados argentinos. Eso si, Ringo canta su “Pío Pío Pa” en blanco y negro en la vieja TV en blanco y negro, y hace algunas payasadas que son creíbles gracias a la buena performance de Jerónimo Bosia.
A diferencia de todas las películas de boxeo que se precien, ya sean biopics como “Toro Salvaje” de Scorsese o “Alí” de Michael Mann, o historias de boxeadores de ficción como el Rocky de Stallone y sus interminables secuelas, aquí no hay escenas dedicadas íntegramente a las peleas más importantes de su personaje central. Y ni hablar del clásico de Robert Wise “The Set Up”, que como estaba contado en tiempo real se narran íntegramente. No se le puede pedir a una serie de este tipo estas proezas, pero sí reprocharle que no muestre la pelea con Alí en el último episodio, dedicándose solo a las payasadas previas al match. Para colmo, al final solo se ven algunas fotos del encuentro Bonavena vs. Alí acompañadas por largos textos explicativos, algo realmente torpe ya que podrían haber integrado algo del material de archivo de lo que fue uno de los máximos records de rating en la precoz pantalla chica argentina. En síntesis, la biopic de un boxeador menospreciando las escenas de boxeo es un despropósito, y malogra un producto.
“Ringo: gloria y muerte” (Argentina, 2022). Dir.: N. Pérez Veiga. Int.: J.Bosia, L. Gandolfo, D. Chavez. Star+.




Dejá tu comentario