Política

Senado: emergencia alimentaria hasta 2022 es ley y activa festín de fondos

Habrá un redireccionamiento de partidas de entre $8.000 millones y $10.400 millones para lo que queda del año y un fuerte compromiso de fondos para quien asuma el próximo 10 de diciembre. Cristina de Kirchner y Miguel Pichetto no participaron de la sesión.

El Senado sancionó ayer por unanimidad, en trámite exprés y con presión piquetera cercana al Congreso, la prórroga de la emergencia alimentaria hasta fines de 2022, que involucrará un gasto de entre $8.000 millones y $10.400 millones para lo que queda del año y un fuerte compromiso de partidas para quien asuma el próximo 10 de diciembre.

La Cámara alta no contó con los dos precandidatos a vicepresidente más votados en las PASO: Cristina de Kirchner (Frente de Todos), que se encuentra en Cuba, y Miguel Ángel Pichetto (Juntos por el Cambio), con agenda en el conurbano.

El proyecto plantea, como objetivo inmediato, “un incremento de emergencia como mínimo del cincuenta por ciento (50%) de los créditos presupuestarios vigentes del corriente año correspondientes a políticas públicas nacionales de alimentación y nutrición”.

Sobre este punto, oficialistas y opositores dudan aún en cuanto al monto en cuestión, pero la Oficina de Presupuesto del Congreso ubicó esa cifra en poco más de $10.400 millones. En tanto, el Ministerio de Hacienda maneja un monto menor, según confiaron desde el macrismo a Ámbito Financiero. Todo, sin embargo, será en modo de redireccionamiento de partidas para sostener metas fiscales.

La iniciativa, que fue aprobada a las apuradas, también deja claro que se facultará desde enero de 2020 -y hasta que finalice la emergencia- al jefe de Gabinete para que actualice “trimestralmente” las partidas presupuestarias involucradas “tomando como referencias mínimas el aumento de la variación porcentual del rubro ‘alimentos y bebidas no alcohólicas’ del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC)”.

Desde el Senado se intentó fomentar un ámbito de “cordialidad” -como hizo Diputados la semana pasada- para evitar más circo a un Congreso alicaído en calidad legislativa desde hace años. Sin embargo, eventos como la crisis en Chubut -furia contra el gobernador Mariano Arcioni, quien responde al siempre serpenteante y ahora K Sergio Massa- y una nueva ola de siniestros femicidios -alerta en Neuquén, donde el intocable y cuestionado ministro de Seguridad y candidato a intendente capitalino en las elecciones municipales del domingo próximo, Mariano Gaido (Movimiento Popular Neuquino), desaparece ante asesinatos- derivaron en cuestiones de privilegio antes de ingresar en la discusión de la emergencia alimentaria.

Tampoco pasó desapercibido el dardo que lanzó la radical Silvia Elías de Pérez (Tucumán) para repudiar la utilización del avión sanitario de su distrito, que gobierna el peronista Juan Manzur, para trasladar a un acto partidario del presidenciable Alberto Fernández a la intendenta de La Matanza y candidata a vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario, y al diputado del PJ Fernando Espinoza.

Ayer no se pudo tratar la salida de tropas nacionales e ingreso de extranjeras para ejercicios militares debido a la falta de acuerdo entre oficialismo y peronismo. Las actividades en cuestión implican responsabilidades y gastos que la oposición quiere revisar o frenar hasta que no se conozca el resultado de las elecciones presidenciales del 27 de octubre próximo.

Posturas

Carlos Caserio, jefe del PJ que apoya a Alberto Fernández. “Hay millones de manos para trabajar pero no hay trabajo”, señaló el legislador cordobés. Después dijo que la situación actual debe ser enfrentada por “todos con unidad, criterio” y, en esa línea, agregó: “El Senado dio demostración de eso. Todos tratamos de empujar para el mismo lado luego de decir lo que cada uno piensa. Las soluciones las tiene que dar este Gobierno, pero en crisis tenemos que poner el hombro todos”.

Marcelo Fuentes, líder del kirchnerismo. “Estamos ante la carnalidad de la visibilidad del hambre”, disparó el neuquino.

Juan Carlos Romero, peronista federal que ahora se presenta a la reelección de su banca como aliado macrista, denostó los acuerdos corporativos “imposibles” y atacó la idea que desliza el kirchnerismo en cuanto a un gran consenso nacional para controlar precios, que ya fracasó en el pasado. “Es la política la que tiene que decidir qué hacer”.

Luis Naidenoff, titular del interbloque Cambiemos. El senador radical tuvo el cierre y asestó un duro golpe al kirchnerismo-peronismo, tras recordar cifras que dejaron los 12 años de gestión del Frente para la Victoria. Por caso, indicó que la pobreza a fines de 2015 rondaba el 30%, con 50% de chicos sin terminar la secundaria y uno de cada tres hogares “en condiciones de construcción que dejaban mucho que desear”. Luego apuntó al déficit del 8% del producto heredado tras años de alto crecimiento entre 2003 y 2007 y la posterior fiesta de subsidios energéticos, hundimiento de reservas y disparada de inflación, que se asentó sobre la base del 20%-25% y con picos cercanos al 40%.

Sobre la deuda, deslizó que en 2003 había u$s113.000 millones y en 2015, u$s254.000 millones, y que durante el macrismo se cargaron u$s88.000 más, “cuyas dos terceras partes fueron destinadas a pago de servicios del Estado argentino, no de nuestro Gobierno; u$s25.000 millones para sostener gastos primarios y u$s7.000 millones para refuerzos del Banco Central”.

En cuanto a la emergencia alimentaria, sostuvo que el Estado presupuestó para este año un 76% del gasto primario en inversión social, el cual es prioridad para Cambiemos “por más que no alcance el dinero”. Por último, remató: “Ojo con el miedo. Cuando se siembra el miedo, es muy preocupante y hay que tener claro hacia dónde se va”.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario