Economía

Spadone: a la Argentina le conviene más un acuerdo con China que con la UE

El exembajador afirmó que a nivel local no se sentirán los efectos de la guerra comercial con Estados Unidos. "Tenemos que pensar en China, porque ellos confían en nosotros", dijo.

El presidente de la Cámara Argentino - China, Carlos Spadone, rechazó la idea de que una guerra comercial entre Estados Unidos y el país asiático pueda afectar a la Argentina. Dijo que le parece bien que el líder chino Xi Jinping haya devaluado el yuan para defenderse de la política arancelaria de Estados Unidos y consideró que “ambos países van a arreglar” para evitar que siga escalando el conflicto.

Por otro lado, relativizó la importancia del acuerdo que firmó el Mercosur con la Unión Europea, al asegurar que Argentina va a empezar a acceder a ese mercado dentro de dos años, mientras que con China la llegada a 450 millones de consumidores es inmediata.

La que sigue es la charla que este diario mantuvo con el empresario vinculado al justicialismo, referente en lo vinculado a las relaciones comerciales con los chinos:

Periodista: ¿Puede perjudicarse la Argentina de una guerra comercial entre China y Estados Unidos?

Carlos Spadone: No hay que tenerle miedo a China. Los chinos no invaden, es al revés, los chinos han sido invadidos a lo largo de su historia, por los ingleses, por los portugueses. China ha sido siempre invadida y no pelea. Trata siempre de arreglar sus conflictos. Ahora, Donald Trump les pone aranceles altos a los productos de China y me parece bien que lo haga porque defiende su producción. Y Xi Jinping le responde con una devaluación. Está haciendo lo mismo para defender a su gente. El presidente de Estados Unidos, y en general en el mundo hablan de la libertad de comercio. Xi Jinping maneja el yuan como mejor le conviene.

P.: ¿Se puede profundizar el conflicto?

C.S.: Van a llegar a un acuerdo en algún momento. No va a pasar nada, porque cuando uno no quiere dos no pelean y los chinos no quieren pelear. En algún momento va a hacer un acuerdo. De algún modo, China tiene que colocar su producción en algún lado.

P.: El acuerdo del Mercosur con la UE, ¿puede modificar las relaciones del bloque con China?

C.S.: Hace poco escuchaba al canciller Jorge Faurie que hablaba sobre el reciente acuerdo del Mercosur con la Unión Europea. Eso va a empezar recién dentro de dos años. Y van a demorar 15 años para llegar a 500 millones de consumidores. Tengo dudas además que los franceses vayan a firmar el acuerdo. Y me parece bien que hayan resuelto el acuerdo con la UE, pero con China hay 450 millones de consumidores en lo inmediato, y crece a 45 razón de millones por año.

P.: ¿No supone que puede bajar el precio de las materias primas en el mundo?

C.S.: Desde ya, pero no tengo miedo. Estados Unidos y China van a arreglar, siempre tratan de arreglar. Cuando se producen esas convulsiones en los mercados mundiales, es porque no conocen lo que es China. A nosotros no nos puede afectar. China es el mejor socio que tiene la Argentina y la región latinoamericana y necesitan de alimentos. Ellos, por ejemplo, están expandiendo la producción de ganado pero no tienen superficie para explotación. Entonces tiene que importar alfalfa. Nosotros podríamos venderle carne, de hecho lo estamos haciendo, pero no alcanzaría nuestra carne si empezaran a comprar con fuerza. Hay que venderles fruta a los chinos.

P.: Durante siglos China fue un país cerrado, hasta que hace unas décadas comenzó a mirar al mundo. ¿Cómo ve al país ahora?

C.S.: Están viniendo tres delegaciones por semana a la Argentina. Cuando fui por primera vez en 1983 eran un país pobre. Pero hace 35 años se despertaron. Antes venía una delegación cada seis meses a la Argentina, ahora vienen tres por semana. Argentina tiene que pensar en China, porque ellos confían en nosotros.

P.: ¿Si Estados Unidos dejara de comprarles soja, cree que podrán reemplazarla con importaciones desde Argentina?

C.S.: Yo deseo que le sigan comprando soja a Estados Unidos y Brasil, porque no podríamos dar a basto con lo que producimos nosotros. Nosotros tenemos que vender productos industrializados como galletitas y fideos. Tenemos que venderles cosas que ellos no conocían, como el vino.

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