Bestseller de economía advirtió: "Lo que considerábamos efectivo en el pasado, es lo que seguro nos funde en el futuro"

Tecnología

Tras publicar su libro "El año que nos volvimos humanos", Leo Piccioli aseguró que muchas de las cosas que escribió se aceleraron debido a la pandemia.

Durante la pandemia los cambios en nuestra sociedad fueron muy acelerados, con algunos especialistas asegurando que se avanzaron años en materia de comunicación y digitalización en tan solo unos poco meses debido al coronavirus. Estos cambios son los que veía venir Leo Piccioli, conferencista y ex CEO de Staples Latinoamérica, en su nuevo libro “El año que nos volvimos humanos”, que se convirtió en best-seller en “Economía y Negocios” y “Ciencia y Tecnología” en Amazon durante su primera semana en preventa.

En el mismo se plantean diferentes teorías que sostiene Piccioli sobre el cambio en las formas de producir y relacionarse, pero principalmente se centra en el concepto de como, poco a poco, los humanos van “recuperando su humanidad” gracias al avance de la tecnología. Buscando expandir estos conceptos, y también explorar un poco sobre su día a día, es que se realizó la siguiente entrevista.

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El nuevo libro de Piccioli, que solo estará disponible en forma digital, habla sobre el cambio del rol de los humanos gracias al avance de la tecnología.

El nuevo libro de Piccioli, que solo estará disponible en forma digital, habla sobre el cambio del rol de los humanos gracias al avance de la tecnología.

Periodista: El libro originalmente se iba a llamar “El siglo que nos volvimos humanos”, pero antes de publicarlo decidiste reemplazar la palabra siglo por año. ¿A qué se debió este cambio?

Leo Piccioli: Desde hace un tiempo vengo construyendo una hipótesis de que todas las tareas repetitivas que hacemos nos deshumanizan. Son tareas que tienen que hacer los robots, los algoritmos o las plantillas de Excel. Lo trabajo en las empresas y cómo estas tareas van desapareciendo hace ya muchos años. Tenía pensado publicar este libro bajo el título "El siglo que nos volvimos humanos” y pasaron cosas que aceleran estos procesos, por lo que cambié el nombre. Por ejemplo, vos estás trabajando desde casa y hace un año hubieses estado en la redacción, algo impensado. Yo pienso que la tecnología nos quita todas esas tareas, como ir a la oficina o armar algo. Son cosas que hoy en día las hacen los robots. Y entonces la pregunta es: ¿qué vamos a hacer los humanos? En el libro aseguro que tenemos que agregar ese factor humano que la computadora no puede reemplazar. Si las máquinas van a hacer lo repetitivo y nosotros lo no repetitivo va a ser una transición difícil, ya que es más fácil repetir algo constantemente que estar todo el tiempo cambiando.

P: Dejás en claro que el libro cambió por toda la situación de pandemia que vivimos pero, ¿ese cambio se da en el contenido del mismo o solo es algo que afectó al título?

L.P: No es que cambió el contenido sino que se agrandó, si lo publicaba a principio de año era Nostradamus. Hay muchas cosas escritas que se confirmaron con los sucesos de este año y muchas que se deberían confirmar en algún tiempo, ya sea cercano o lejano. Por ejemplo, uno de los capítulos se llama “El paraíso de los introvertidos”, donde digo que el mundo era dominado por la gente extrovertida, pero ahora también es posible que los introvertidos tengan roles de liderazgo, principalmente gracias a la tecnología gracias a la tecnología. Allí es donde afirmo que el mundo puede funcionar sin interactuar con nadie si así lo queremos, algo que se volvió una constante en estos meses de pandemia. Estos son solo algunos de los cambios de los que hablo en el libro, ya que yo creo que la generación mía va a ser una “generación bisagra”, que aprendió a vivir de una manera y tuvo que acostumbrarse a vivir a otra.

P: Y por lo que tengo entendido, ese crecer de una manera para después tener que vivir de otra es algo que realmente te afectó en estos últimos meses con la pandemia, debido a que solías realizar conferencias en vivo que fueron suspendidas a causa del coronavirus. ¿Cómo fue tu adaptación desde lo presencial a lo virtual?

L.P: Yo estoy convencido que las limitaciones y restricciones son la fuente de la innovación. Si a mi me dicen que no puedo hacer algo, yo busco como si se puede hacer. Esto es más fácil si uno se aleja del día a día y busca ver el panorama más general, dejarse de jorobar con el corto plazo, y resolver a largo plazo. Fue así como noté que podía hacer las conferencias mediante Instagram y, después de analizar un rato, noté que era más un tema de oferta y demanda. Mientras que en el “Prime Time” de vivos había mucha gente, yo decidí cambiar eso para salir a las 7.30 de la mañana. Hice eso todos los días por varias semanas, me iba muy bien y llegué a tener 180 personas en un vivo, pero el tema es que era agotador. Ahora solo lo hago una vez por semana, los días lunes, mientras que los martes se juntan sin mi. Es como que se formó un movimiento, pero todo de forma orgánica. Y eso ni siquiera yo lo vi en el largo plazo.

P: Otra de las cosas que pudiste hacer en pandemia es obviamente escribir, pero además de tu libro soles redactar artículos destinados al mundo de los negocios. En uno de ellos te centrás en la necesidad del cambio para “perpetuar la felicidad de los clientes”. ¿Esto es algo que aplicás en tu vida diaria? ¿Cómo lográs aplicarlo en el nivel empresarial?

L.P: El ejemplo más claro a nivel empresarial lo vi en Blockbuster, donde sus últimas publicidades fueron “vení que acá te atiende un humano”. Ellos buscaron hacer más Blockbuster en lugar de adaptarse a los tiempos cambiantes. Y eso pasa en muchas industrias, donde creen que algo que les dio éxito en el pasado, les va a seguir dando éxito hoy en día. El desafío está entonces en entender que lo que considerábamos efectivo en el pasado, es lo que seguro nos funde en el futuro. Uno se tiene que plantear que hay 7 mil millones de personas pensando en cómo cambiar el mundo, si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, nos vamos a quedar atrás. Y de eso hablo en mi libro, planteando que no hace falta esperar una crisis como esta para que yo no tenga que hacer cola en un banco, ir a reuniones presenciales innecesarias o comprar ropa. No esperemos a la próxima pandemia para cambiar cosas que se pueden lograr hoy en día.

P: En el artículo “Lo que hacer política con Kicillof y Sandleris me enseñó para ser CEO” escribiste: “Así como la política o la empresa no pueden ser todo, una vez terminado el proyecto (todos son proyectos con comienzo y fin en mi opinión), nos quedan los recuerdos y nuestra humanidad. El poder que nos dan quienes lideramos o representamos es efímero. Esto también pasará”. ¿Esto lo seguís viendo en momentos tan difíciles como los que vivimos hoy en día?

L.P: Siento que esa frase está más activa que nunca. Cómo dije antes, uno tiene que tratar de ver todo a largo plazo, y viendo las cosas así uno entiende que esto en algún momento va a pasar. Cuando veo gente angustiada por lo que está pasando, y sin meterme en el porqué está angustiada ya que puede ser por muchas cosas, mi consejo es siempre aclarar que se puede pensar en el corto o el largo plazo. Eso lo trato de compartir, decir: "muchachos eso pasa".

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