María José Martelo, del UBA IALAB: "La transformación digital está trillada, se usó mal el término y ahora está gastado"

Tecnología

Aseguró que la transformación digital se trata de estrategias digitales con acciones tácticas efectivas que permiten un salto de calidad en materia de eficiencia, ahorro de tiempos, ahorro de dinero y mejora radical de la experiencia de usuario.

Desafíos de la profesión: entrevistar a la líder de transformación digital del Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial de la Facultad de Derecho de la UBA (UBA IALAB) sin tomar café.

En su casa, María José Martelo (Buenos Aires, 44) esconde muy bien el vértigo en el que se zambulle cada mañana a las seis y media, repartiéndose entre los desafíos de implementar soluciones innovadoras en organizaciones públicas e impulsar el desarrollo de tecnologías de vanguardia en la esfera privada.

No se le nota la ansiedad que esgrime como justificación, a media tarde, con el sol anaranjado en la ventana, cuando prefiere una gaseosa para no sumar inquietud: “noooo, es que está todo muy trabajado, muy meditado” explica sonriendo.

Buscando no desentonar, este humilde servidor también le apunta a una bebida fría, preocupado por descubrir cuál será la alquimia que le permite a Martelo escuchar cada pregunta y tomarse unos segundos para despejar el frondoso cúmulo de cuestiones que abarrotan su mente. Y, entonces, sólo entonces, responder concentrada, con una esforzada calma que jamás perderá.

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Periodista: ¿Qué conclusiones te llevaste de las jornadas que tuvieron lugar en Potrerillos, a mediados del mes pasado?

María José Martelo: El evento de Mendoza -que cubrió Ámbito- fue la materialización de la mejor interacción público-privada que puede haber. El Estado plantea problemas únicos por escala y complejidad, y queda claro que desde la universidad podemos incubar soluciones; pero al implementarlas necesitamos la fuerza y la eficiencia del sector privado. Por eso nos reunimos y hacemos sinergia con startups y referentes de empresas acostumbrados a competir con el resto del mundo (N de R: es el caso, por ejemplo, de Pablo Mlynkiewicz, responsable de la estrategias de datos de Naranja X y miembro del comité organizador de uno de los programas del Laboratorio).

Hay que tener en cuenta que en el mercado tecnológico se compite universalmente y las posibilidades de crecimiento son globales; de hecho, cuando vos buscas una solución tecnológica disponés del planeta entero para salir a mirar que se está haciendo, y elegir.

Periodista: También se trazaron perspectivas respecto de la transformación digital en la región…

María José Martelo: El problema es que la transformación digital está trillada. Se usó mal el término, y ahora está gastado, porque desde hace 15 años venimos hablando de transformación digital para referirnos a proyectos tan diversos como un Bot conversacional, o poner un formulario automatizado en una ventanilla pública digital, o implementar un ERP -software de planificación y gestión empresarial- de punta a punta.

Pero la transformación digital, en realidad, se trata de estrategias digitales con acciones tácticas efectivas que permiten lo que se denomina un leap frog. Es decir, un salto de calidad en materia de eficiencia, ahorro de tiempos, ahorro de dinero y mejora radical de la experiencia de usuario.

En ese sentido, en Mendoza quedó claro que la dirigencia argentina, más allá de los sectores, no se decide a encarar la transformación digital bien entendida.

En el Estado, por los problemas que ya conocemos: hay capas geológicas de tecnología, organizaciones gigantes, lentas, viejas. Entonces vivimos emparchando. Y en las empresas, te encontrás que los mandos altos te dicen que está bueno esto de transformarse pero prefieren dejarlo para más adelante, para otro momento ideal, que, por supuesto, desde su perspectiva no llega jamás. O llega cuando la competencia les marca que llegó, y entonces ya es tarde y toman decisiones apuradas, desprolijas.

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El campus automatizado del UBA IALAB en el que es posible elegir programación en lenguajes de avanzada

El campus automatizado del UBA IALAB en el que es posible elegir programación en lenguajes de avanzada

Periodista: Por lo que viene desarrollando el Laboratorio, tanto para Colombia, como para el BID y recientemente para Perú, da la impresión de que, al menos en organizaciones públicas, lo que describís es regional.

María José Martelo: Sí. De hecho, con respecto a América Latina, una de las cosas que me sedujo del UBA IALAB fue el vínculo con la Fundación Start Coding para capacitar a chicos con becas, totalmente gratis y con un modelo escalable, sobre las tecnologías digitales más fuertes del momento como React, Native y Node.js en la carrera fullstack. Es cumplir un sueño poder trabajar achicando la brecha social y digital.

La carrera fullstack hoy es una salida laboral increíble y la ofrecemos en el marco de la universidad pública y gratuita. ¡Estoy muy orgullosa por lo que hacen los alumnos! Pero ahora desde el Estado hace falta, sin dudas en colaboración con las empresas, un plan para lograr que esos chicos trabajen en el mercado argentino.

Porque, como decía al principio, dado que en tecnología las dimensiones son siempre globales, una vez que formamos programadores de primer nivel los contratan de Estados Unidos o Canadá y en Argentina no podemos competir con lo que les pagan. ¡Y peor cuando la dirigencia ni siquiera está convencida de que en tecnología hay que tomar las riendas!

Ahí hay un cuello de botella porque, como sabemos, nuestros recursos humanos son de lo mejor. El problema es retener los talentos y que ellos cambien la forma de tomar decisiones.

Efectivamente, es digno de subrayar que en un campus completamente automatizado y con becas del 100% esta propuesta, en sólo un año, tenga estos números:

  • 2513 inscriptos en programación full stack
  • 185 personas completaron los módulos de React y React Native
  • 295 finalizaron el curso de JavaScript
  • 168 ya aprendieron a programar en Node.js

Disertando en Mendoza, el mismo Director del UBA IALAB, Juan Corvalán, sostuvo que “sin un campus automatizado y escalable hubiéramos necesitado 30 personas para gestionar todo lo que los ocho mil estudiantes que formamos en 2021 requirieron; de esta manera, pudimos adecuar el proyecto al presupuesto que teníamos, contratando dos asistentes part time”.

Lo cierto es que para lograr ese volumen de egresados en tan poco tiempo, el ecosistema de innovación tecnológica incluyó una pieza clave: Puzzle, la startup tecnológica que Martelo dirige en la segunda mitad del día, cuando pone su energía en el sector privado desarrollando tecnologías al nivel de las Big Tech.

Para ver cómo funcionan lenguajes como React, React Native y Node.js la charla se traslada a las oficinas de la empresa, otra tarde de marzo y del otro lado de la ciudad, en la que tendré mi revancha con el café.

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Junto con Start Coding, Puzzle es un aliado estratégico del UBA IALAB en la formación de programadores de primer nivel mundial.

Junto con Start Coding, Puzzle es un aliado estratégico del UBA IALAB en la formación de programadores de primer nivel mundial.

“Hoy día Puzzle es la única software factory que ofrece en Argentina el salto cualitativo que pide el mercado: gamificación y analítica de datos, con inteligencia artificial (IA)”, comienza Martelo, y explica que actualmente más de 20% de la población mundial juega videojuegos, y que los estudios en materia de experiencia digital de usuarios muestran la demanda de que cada nueva herramienta sea más ágil, intuitiva, y, en lo posible, lúdica.

De hecho, uno de los últimos desarrollos de Puzzle ofrece una enseñanza extraordinaria: “Una empresa de transportes necesitaba implementar una solución digital para teléfonos móviles, pero creían que el desafío iba a estar en convencer a los choferes de que la usaran. Nosotros diseñamos una app que contiene una trivia, y al testearla confirmamos que los conductores estaban mucho más dispuestos a jugar con el teléfono que lo que sus jefes pensaban. En definitiva, lo que no querían eran formas aburridas o atrasadas de cargar información”.

Periodista: ¿Esto alimenta la comprobación de que en materia de tecnología digital todo se gamifica?

María José Martelo: Exacto, en ese sentido, observando el mercado global no hay dudas. Pero, de hecho, hay que pensarlo así: cada vez que alguien, en una empresa o en el Estado, implementa una interfaz nueva, está compitiendo con Netflix, con Facebook, o Tik Tok.

O sea, la mentalidad del cliente final, quien va a usar la app o la web que desarrollás, está seteada para esos diseños, porque son esas interfaces las que utilizamos en nuestra vida cotidiana, y la percepción se acostumbra a eso fácilmente.

Bueno, por ejemplo, los bancos lo entendieron bien y bastante rápido. No podía ocurrir que las fintech resolvieran cuestiones tecnológicas y de comunicación con la agilidad que mostraron, y los bancos se quedaran atrás, y entonces encararon la verdadera transformación digital.

Periodista: ¿Esa exigencia es la que lleva a la UBA tanto como a todo el ecosistema de innovación alrededor del Laboratorio a incursionar en los lenguajes de programación que señalabas?

María José Martelo: Claro, porque si bien en su parte medular las tecnologías no cambian tanto ni todo el tiempo, sí ocurre que con el uso de la nube y el tráfico de datos que hoy tenemos, más la forma en que el software, sus interfaces y los dispositivos se vinculan, lo que evoluciona muy rápido es la forma en que nosotros interactuamos con la tecnología.

Entonces hoy día React, por tomar uno de los lenguajes que usamos y enseñamos, es el entorno de programación más aceptado porque Facebook lo utiliza para su aplicación, que es la red social más descargada del mundo. Eso empuja a que nos acostumbremos a esa interfaz, y luego el mercado reclama soluciones que van para el mismo lado.

Por eso enseñamos ese lenguaje y otros, siempre de vanguardia. Y no sólo formamos profesionales en ese campo, sino que Puzzle, además, ofrece una plataforma de ready players en la que empresas y programadores se vinculan. La demanda es tanta, y los perfiles son tan específicos, que desarrollamos un servicio especialmente para eso; lo programamos con React Native y Node.js.

Desde luego, no pude resistirme.

Ready Players parece, al principio, una app de citas. Uno puede buscar con mil filtros posibles, y aparecen 116 profesionales sin identificación personal -por privacidad, y para que Puzzle verifique las condiciones de todo el proceso- ofreciendo cantidad de horas disponibles, lenguajes de programación que dominan, idiomas, habilidades blandas y varios etcétera.

Si hago clic en el corazoncito de alguno de ellos, digamos que es el inicio de un match. Inmediatamente se me despliega la ficha completa de esa persona, y tengo un botón “contactar”. Si lo aprieto, me convierte en un currículum vitae descargable esa información, y al mismo tiempo dispara un correo electrónico a la empresa. Con ello me entero de cuánto cobra ese profesional, desde cuándo está disponible, cómo empezamos a trabajar.

La automatización que es posible gracias al uso de esta tecnología permite ganar volumen de transacciones digitales de todo tipo. De hecho, Martelo se ocupa de dar soporte y mantenimiento a una red distribuida de profesionales del machine learning, con los que es posible hacer Big Data con inteligencia artificial de nivel internacional. Es el ADN de la automatización.

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Ámbito probando el concepto Ready Players con el que Puzzle propone una plataforma de oferta y demanda de programadores abierta a todo el mundo.

Ámbito probando el concepto Ready Players con el que Puzzle propone una plataforma de oferta y demanda de programadores abierta a todo el mundo.

No es extraño que la sinergia entre el Estado, el ámbito académico y el sector privado que impulsa Martelo promueva la incorporación de tecnología de vanguardia con dosis de imaginación que sólo los argentinos conocemos.

Basta recordar que, en sus inicios, lo que hoy es el UBA IALAB era un grupo de entusiastas de la tecnología provenientes del mundo jurídico, trabajando en el Ministerio Público Fiscal porteño, donde crearon, a fines de 2017, Prometea, el primer sistema predictivo con IA de la Justicia que respetara los estándares de Derechos Humanos. En sus clases de la UBA, Luis Cevasco, Fiscal General de entonces, suele recalcar “lo hicimos con dos pesos”.

María José coincide en que la transformación digital no es una cuestión de dinero, sino que hay algo que falla, vinculado con la mentalidad o la visión del presente y futuro de las tecnologías y, en definitiva, nuestra propia vida.

Yo mismo abono, en parte, esa teoría. Admito que el tema gamificación y Metaverso me genera cierto escozor. Sin embargo, en una de esas paradojas que parecen dibujar círculos espiralados sin fin, vuelvo al living en el que comenzamos esta charla.

Sobre la mesa, en una punta, descansaba Borges: el misterio esencial (Sudamericana, 2021) un libro reciente que repasa conversaciones del maestro en universidades de Estados Unidos.

Martelo me contó, antes de empezar a grabar, que hay un fragmento en el que un Borges ya viejo intuye que, frente al lienzo infinito que la vida nos pone delante, es poco probable que dibujemos cosas completamente distintas a lo que conocemos.

Después de todo, se supone que, en la Historia, vamos representando una y otra vez las mismas cosas; siendo una y otra vez los que siempre fuimos. La inteligencia artificial, el Metaverso y la gamificación serían, desde este punto de vista, nuevas formas de hacer lo de siempre: recordar lo que por fuerza olvidamos, y representar infinitamente nuestra propia esencia.

Ojalá pensarlo así nos confiera el coraje que hoy nos falta.

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