19 de enero 2024 - 00:00

Trump intentó varias veces cerrar el Fondo de las Artes de los EEUU, pero no pudo

En aquel país, además, el organismo no es autárquico, como en el nuestro, sino que se sostiene con recursos federales.

trump. El expresidente estadounidense en compañía de uno de los pocos actores que lo apoyan, Jon Voight.
trump. El expresidente estadounidense en compañía de uno de los pocos actores que lo apoyan, Jon Voight.

Durante sus cuatro años en el gobierno, Donald Trump intentó cerrar la Fundación Nacional para las Artes (National Endowment for the Arts), una medida en la que se ha inspirado la administración argentina actual. Pero no pudo. El Congreso, en cada uno de los casos, no sólo le votó en contra la medida sino que aumentó el Presupuesto. Hay que recordar que la NEA, sigla con la que se conoce en inglés la Fundación estadounidense para las artes, no es un organismo autárquico como nuestro Fondo, ni sus recursos provienen del Derecho Público Pagante, sino que recibe el dinero del erario público en forma directa.

La NEA fue creada en 1965 (esto es, siete años después de nuestro FNA, que fue inspirador en todo el mundo), cuando el presidente Lyndon B. Johnson firmó una legislación que declaraba que “las artes y las humanidades pertenecen a todas las personas”, la dotación se fundó sobre la creencia de que las artes tienen un papel en la salud espiritual y económica de la nación, y merecen el apoyo del gobierno. Esta creencia forma parte de la identidad del partido Demócrata, aunque no es enteramente rechazada por el Republicano.

Sólo el ala más extrema, la que le da menos importancia a la cultura que a la Asociación Nacional del Rifle (de la que el extinto actor Charlton Heston fue uno de sus más fervorosos socios). Quería barrer con la NEA, con la excusa de no dilapidar recursos del Estado. Trump jamás cambió su punto de vista y hasta hoy sigue considerando los gastos en cultura como un desperdicio de dólares federales, pero el Congreso, y de manera bipartidista, siempre le votó en contra. En una nota aparecida en “The New York Times en 2021, Nina Ozlu Tunceli, directora ejecutiva del Fondo de Acción de los Estados Unidos para las Artes (Americans for the Arts Action Fund, una organización sin fines de lucro que colabora con la NEA), dijo: “Los años y años de trabajo que habíamos hecho para crear un Congreso a favor de las artes, ya sea republicano o demócrata, realmente lograron su cometido. El Congreso se convirtió en un bastión para evitar la catástrofe”.

La mayor parte de los legisladores, en su negativa a la intención de Trump, sostenía que la cultura, además de sus valores intrínsecos, es un motor económico y que, en comparación con lo que demandan otras agencias federales la NEA no es cara. Su presupuesto de 167,5 millones de dólares para 2021 no superaba lo que una ciudad, Nueva York, gasta en sus asuntos culturales. Apenas asumió el gobierno demócrata, Joe Biden pidió un 20% de aumento para la NEA, lo que con aprobación parlamentaria llevó la cifra anual a u$s203,5 millones (ese fue el Presupuesto del año pasado). Estas cifras, sin embargo, están absolutamente eclipsadas por los presupuestos culturales de los países europeos, donde el apoyo financiero a las artes se considera una función del gobierno. Por ejemplo, el Ministerio de Cultura del Reino Unido, salvo durante los dos años de la pandemia, destina a la cultura 1.000 millones de dólares.

Además de proponer la disolución de la NEA, en otro gesto que lo que lo asemeja aun más al actual oficialismo argentino, Trump incluyó en su propia “motosierra” a la Fundación Nacional para las Humanidades y la Corporación de Radiodifusión Pública, que apoya a los medios públicos de televisión y radio en todo el país, entre ellos la PBS, Public Broadcast System de televisión abierta, cuyo historial registra los mejores programas de cultura de aquel país.

Los críticos de Trump dicen que su intento de cerrar la NEA fue solo una de las formas en que demostró su antipatía por las artes. También disolvió el Comité Presidencial de Artes y Humanidades cuando sus miembros renunciaron en protesta por su defensa de los nacionalistas blancos de Charlottesville en 2017.

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