Como cada año, con la proximidad de las Fiestas la seguridad vial vuelve a ponerse en el centro de la escena. Los siniestros de tránsito son protagonistas de las noticias de diciembre y expertos buscan alternativas para reducir lo máximo posible esta estadística. Entre las propuestas, figuran la de incorporar como hábito la figura de conductor designado y reducir legalmente el nivel de alcohol permitido (actualmente, 0,5 g/l de sangre).
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El licenciado Pablo Azorín, jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para Latinoamérica, aseguró a ámbito.com que "debido a la cercanías de fechas festivas y también al hecho de que haga más calor en esta época del año en nuestro país, la gente es más propensa a tomar alcohol; con lo cual se presume que es más factible encontrar mayor cantidad de conductores que hayan ingerido bebidas alcohólicas antes de conducir".
Aunque aún no se popularizó en el país, Azorín destacó que "es posible instituir la figura del conductor designado en Argentina como en el resto de Latinoamérica". "Pero para que este cambio se genere hay que acompañarlo con acciones. Una de ella es realizar campañas de prevención vial en fechas emblemáticas (mes de la Seguridad Vial o fines de semana largos, por ejemplo)".
Para quienes trabajan conduciendo un vehículo, el experto recomendó: "Para su flota de conductores, las empresas deberían desarrollar programas de seguridad vial anuales en donde se incluya, entre otros temas, la problemática de ingerir sustancias prohibidas previo o durante la conducción".
A la hora de elegir un conductor designado, el representante de FIA sostuvo que debe tenerse en cuenta "que no ingiera ningún tipo de sustancia que altere su conciencia, y le permita conducir el vehículo de forma responsable y segura; que el grupo de amigos acuerde de antemano y respete el rol del conductor designado luego de la celebración y que tenga la sensibilidad para poder calmar la ansiedad de sus amigos cuando alguno de estos quiera conducir el vehículo en estado de ebriedad".
"Según datos de la OMS, conducir cuando se ha bebido aumenta el riesgo de un accidente y las probabilidades de que éste ocasione la muerte o traumatismos graves", recordó Azorín. Para él, el nivel de alcohol en sangre permitido en Argentina es excesivo, y ejemplificó: "Las leyes que establecen menores concentraciones permisibles de alcohol en sangre (0,2 g/l) para los jóvenes, pueden reducir hasta un 24% el número de accidentes entre este grupo".
En cuanto a la Ley Nacional de Tránsito vigente, mencionó que "debe tener varias actualizaciones". "Una de ellas es bajar el consumo de alcohol de la conducción y hacer una escala de penas o multas de acuerdo al nivel de alcohol en sangre que tenga cada conductor.Otro de los puntos en los cuales se debe reforzar, es realizar una modificación y explicar de forma más clara cómo deben viajar los niños en el interior del habitáculo". Sobre este último punto recalcó "la importancia de que los chicosvayan en un sistema de retención infantil homologado, de acuerdo a su edad peso y altura".
Por último, Azorín enumeró las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol: "El movimiento de los ojos es más lento, con lo cual se procesa menos información al cerebro; se estiman las distancias con mucha menos precisión; la atención se focaliza en el centro del campo visual y no se pueden percibir los elementos que se encuentran en los laterales de la vía; el campo visual se reduce y se produce un efecto de visión de túnel; aumentan los tiempos de reacción y disminuye la atención en tiempo prolongado; se asumen riesgos innecesarios y se minimizan los posibles peligros que se encuentran al circular por la vía pública".
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