La preocupación está latente y dentro del sector productivo, donde intervienen productores primarios, acopiadores e industriales, crece la incertidumbre acerca de la real necesidad de contar con una soja de mejor calidad. A las primeras incógnitas vinculadas a si se puede o no producir granos con más aceite o más proteína, ahora se suma una nueva y es si eso realmente es necesario, puesto que más proteína no necesariamente implicaría una mejor performance del grano al convertirlo en proteína animal.
El futuro de la soja: la cadena trabaja en un mapa de calidad
En los próximos meses se informarán los resultados de un trabajo técnico que permitirá conocer cuál es la calidad del grano que se produce en el país.
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Según pudo saber Ámbito, distintos organismos públicos y privados culminarán en las próximas semanas un trabajo que establecerá un mapa de la calidad de la soja en la Argentina y además permitirá responder si efectivamente una mejor calidad en proteína implica una fortaleza para el cultivo.
La calidad del grano de soja es un tema global que la industria aceitera sigue muy de cerca, ya que la disminución proteica de la soja impacta económicamente en la calidad de la harina, principal producto exportado de nuestro país. Si eso ocurre, se penaliza con un menor precio internacional.
Sin entrar en cuestiones técnicas y teniendo en cuenta que hoy en día el negocio de la soja por parte del productor radica en obtener más rendimiento y no necesariamente mayor calidad, se podría comprender por qué llegamos a la situación actual. En un escenario de márgenes acotados y sin premio por calidad, la única variable que el productor tiene para mejorar su ecuación es la de aumentar el volumen a cosecha.
Según estudios preliminares, no sólo debemos tomar como respuesta a la menor calidad aquella búsqueda de mejores rindes, ya que también intervienen otras variables tales como las latitudes en las que se realiza la producción y por supuesto la fertilización del cultivo.
En diálogo con Ámbito, Rodolfo Rossi, expresidente y miembro del Consejo Consultivo de ACSOJA, explicó que “en la zona pampeana centro sur la soja suele tener menos proteína, pero en las regiones tropicales hay mejores indicadores”.
Dentro de esas zonas con soja de mejor calidad, aparece Paraguay. De hecho, entre enero y julio Argentina destinó u$s1.633 millones para la importación de porotos de soja bajo el régimen temporal que en su mayoría llegan desde territorio guaraní.
Estas compras se realizan para aumentar la calidad de la soja local, pero también para reducir la capacidad ociosa que tienen las fábricas ubicadas en Rosario.
A partir de la actual investigación se podría evaluar la producción local de soja de mejor calidad, algo que se intentó cuando en 2009 se prohibieron las importaciones de soja bajo sospecha de maniobras fraudulentas. Según Rossi, “Argentina tendría herramientas para cambiar el escenario si esto es necesario en el futuro. No sería masivo pero se podría trabajar en determinadas regiones, con variedades específicas y buenas prácticas como para conseguir mejores resultados”.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), aseguran que la problemática acerca de la baja calidad de la soja es una cuestión global. Confían en los resultados que pueda arrojar el mapa nacional de proteína y aceite de soja, que estaría terminado durante el último trimestre del año.
María Marta Rebizo, Gerente de Asuntos Económicos y Comerciales de CIARA, explicó a Ámbito que “una de las variables que esta en estudio radica en saber si efectivamente un nivel alto de proteína es beneficioso para la alimentación animal”.
A priori, una mayor cantidad de proteína estaba asociada a una mejor performance del grano, pero ahora se estudia la importancia de los aminoácidos que sería determinante. Estos últimos se encontrarían en mayor medida en granos con menor cantidad de portería, por lo tanto lo que hasta ahora era un condicionante, podría no serlo.
Quizá el futuro de la producción de soja no radique en mejorar la calidad, sino en saber más acerca de la oleaginosa, en determinar qué es lo mas conveniente según el uso que se le dará al grano y producir en consecuencia.
Mejorar la calidad
Además de CIARA, INTA y ACSOJA, en la provincia de Buenos Aires también avanzan con un trabajo de análisis de la soja. Manuel Martin, director de Agricultura en el Ministerio de Desarrollo Agrario, confirmó a Ámbito que “la idea es analizar cuál es el manejo agronómico que determina una calidad estándar y a partir de ahí ver cuál puede ser el umbral. Debemos sacar la mejor producción de nuestros suelos, pensando en los productores pero también en el destinatario. Si hoy le ofreces un grano de alta calidad a una planta de alimento balanceado, sin lugar a dudas lo va a privilegiar por sobre el resto. Si un productor ganadero ve que con una soja de mejor calidad su productividad crece, la va a pagar mas”.
En poco tiempo, cuando se den a conocer los resultados del mapa de calidad de la soja se podrían establecer políticas para redefinir los objetivos de la cadena de la soja, sin embargo sería fundamental lograr una apertura donde la discusión pase también por el plano económico del negocio. La soja es la vedette de los cultivos y puede dar más, pero para eso debemos dejar de pensar que es sólo la principal fuente de ingreso de divisas al país.
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