5 de diciembre 2005 - 00:00

Ahora la pelea es por la sucesión

El flamante gobernador debería completar el mandato que vence el 10 de enero 2008, pero una línea interna del PJ provincial, partido de donde proviene Cóccaro, evalúa dos hipótesis para una salida inminente del ahora ex titular de la Legislatura. La primera hipótesis, promueve una intervención federal en la provincia, pero debe contar con el apoyo y mandato del Congreso de la Nación (ya se realizaron sondeos en la Cámara). Presume un escenario de estallido social, producto de un ahogo financiero. Se basa para ello en una realidad incontrastable: la isla arrastra un déficit presupuestario y, además, requiere del auxilio de la Nación para pagar el sueldo a los estatales. La segunda hipótesis, impulsa reencausar las instituciones y las finanzas y concretar, a corto plazo, un llamado a elecciones para completar el mandato de gobierno.En cualquiera de los dos casos, se debilita el justicialista Cóccaro, que llegó al poder de la mano de una alianza con el por entonces radical Colazo. Pero deleitado por la melodía de gobierno que interpreta desde hace 42 días, Cóccaro alista a su tropa reducida de ministros, para que neutralice toda «maniobra política» que ponga en riesgo su pase al Ejecutivo.
Paradójicamente, la mayor resistencia a Cóccaro se fortalece desde el seno del PJ. Los soldados de esta causa son los legisladores nacionales Daniel Gallo (diputado), Rosana Bertone y Mabel Caparrós (senadoras). El propio Gallo se convirtió en vocero de esa corriente: «Entiendo que es un gobierno de transición (por Cóccaro) y en un plazo de tiempo, ordenando las metas fiscales, debería llamar a elecciones», sentenció Gallo, ex vicegobernador de la provincia. No en vano, Gallo, Bertone y Caparrós (además, titular del PJ fueguino) faltaron «con aviso» a la mesa de concertación a la que convocó Cóccaro a poco de asumir su intinerato, previsto inicialmente por 60 días. Para quienes amenazan con hacer naufragar su gobernación, Cóccaro exhibe un antídoto de efecto dudoso, el mismo al que apeló su antecesor. A poco de decretarse el juicio político a Colazo, el ex radical impulsó la reelección de Néstor Kirchner y se enroló en el Frente para la Victoria. Igual estrategia siguió Cóccaro, quien se sumó a la «pingüinera» que, desde Parque Norte, alentó hace una semana la reelección del Presidente.

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