Una opción típicamente criolla puede ser los membrillos a la humita, exquisita combinación agridulce que surgió en tiempos de caudillos y todavía hoy hace furor en el norte del país. Una receta básica alcanza para acompañar la porción de carne de 6 comensales. Para empezar, hay que conseguir un fruto de membrillo por cada plato, que se hervirá en abundante agua hasta que al pincharlos con un tenedor resulten blandos. Una vez cocidos los membrillos se cuelan, se les corta una tapa en la parte superior, se les quita las semillas y algo de la pulpa. Entonces, el hueco resultante se lo rellena con humita (mezcla base de choclo, pimienta, nuez moscada, cebolla, ají, tomate natural picado y sal, todo rehogado) y se vuelven a tapar los membrillos con la tapa que se cortó inicialmente. De allí, directo a horno fuerte hasta que se doren, aproximadamente unos 15 o 20 minutos. Cuando estén listos, se servirán para acompañar platos de carnes rojas bien calientes. Todo, eso sí, acompañado por un vino tinto liviano de los buenos.
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