23 de junio 2008 - 00:00
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Cuidadosos, los funcionarios no quieren hablar de «aumento», y prefieren referirse al tema como un «retoque» o «corrección» de la pauta salarial acordada hace cuatro meses.
La idea oficial sería buscar algunos mecanismos tendientes a mejorar los sueldos, reconociendo que el incremento del costo de vida ha erosionado, al menos en parte, aquel ajuste de 24 por ciento promedio otorgado en marzo, pero no a través de un incremento directo.
El tema es manejado dentro de un fuerte hermetismo, porque en el gobierno de Daniel Scioli pretenden estirar la discusión para bien entrado el segundo semestre del año.
Consideran que acceder ahora a una mejora implicaría volver a discutir salarios antes de fin de 2008, una situación imposible de sostener para las finanzas de la provincia.
Pero la cautela tiene que ver, además, con que el alcance de la decisión está sujeto a variables económicas e influenciada por factores, como el alza de los precios, que son resortes ajenos a la órbita bonaerense.
La posibilidad de concretar el «retoque» salarial ya fue motivo de análisis en el gabinete provincial. Pero el gobierno bonaerense fue un poco más allá y acaba de dar las primeras señales para la reapertura de la negociación salarial desde la decisión de conceder «alguna mejora».
Por lo pronto, ofertó en las últimas horas a un grupo de sindicatos comenzar a discutir un nuevo estatuto-escalafón para la administración pública que apunte a dos objetivos: salir del achatamiento de la pirámide salarial y buscar un camino que lleve a la eliminación de las Urpes y su incorporación al sueldo.
Por estas horas, no pocos dirigentes se inclinan por suponer que el gobierno de Scioli podría imitar la decisión que adoptó en noviembre pasado el ex gobernador Felipe Solá, cuando aplicó una «corrección salarial» del aumento de marzo y dispuso una mejora cercana a 7 por ciento.
Existen estimaciones oficiales acerca de que una mejora de esas características demandaría una inversión de cerca de 1.000 millones de pesos.
La indirecta oferta de reabrir de alguna manera la discusión salarial llega en momentos en que tanto los gremios nucleados en Fegepba como ATE están reclamando la reapertura de la negociación paritaria con el argumento de que la mejora de marzo ha sido virtualmente aniquilada por el incremento del costo de vida.
La posible reapertura de la negociación llega, además, cuando comenzaron a recrudecer las protestas sectoriales. En los últimos días hubo protestas en el Instituto de Previsión Social y el Registro de las Personas, entre otras reparticiones, donde crece el clima de efervescencia en reclamo de aumentos en los sueldos.




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