4 de junio 2004 - 00:00
Apura Nación seducción a gobernadores por nueva ley
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El gobierno de La Pampa judicializó la ley de Glaciares
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El debate por la ley de Glaciares abrió un nuevo frente interno entre los gobernadores peronistas
El dulce que hoy ofrece el presidente Néstor Kirchner a los gobernadores se traduce en una pregunta común: «¿por qué seguir discutiendo sobre una nueva coparticipación federal si todos deberíamos estar contentos con lo que se reparte actualmente?». Con esta fórmula, Kirchner recibirá al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, el próximo miércoles en la Casa Rosada. Los planes del Presidente son que la provincia suscriba la versión 2004 del Programa de Financiamiento Ordenado (PFO) y, luego, asegurarse los votos cordobeses en el Congreso para aprobar la ley de responsabilidad fiscal anunciada esta semana por Roberto Lavagna.
Las provincias «grandes» rechazaron en un principio el proyecto de coparticipación federal tal como fue presentado por Nación, y se negaron a prestar conformidad a la responsabilidad fiscal si antes no se abría «un debate serio» sobre la ley de coparticipación. El más firme hoy en esta postura es Solá, mientras que el santafesino Jorge Obeid y De la Sota ablandaron sus posturas en las últimas semanas.
A través del «combo» PFO-ley de responsabilidad fiscal, Kirchner pretende controlar la economía provincial a la vista del FMI, que incluso ya accedió en la última carta de intención a que el país postergue la sanción de una nueva ley de coparticipación a cambio de la mentada responsabilidad fiscal.
Pero para un nutrido grupo de gobernadores opositores, el PFO -que este año fue firmado sólo por un tercio de las provincias- es una suerte de remiendo transitorio para equilibrar las economías del interior, en tanto que la responsabilidad impone exigencias, que «deberían discutirse después de resolver el problema de la coparticipación federal», en palabras de un ministro de Economía norteño.




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