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La llegada de un nuevo ministro de Economía a Buenos Aires (Carlos Fernández) fue leída como un incremento de la intervención nacional sobre las finanzas -y la política- provincial. Tal vez sea por este motivo que el subsecretario de Ingresos Públicos, Santiago Montoya, acostumbrado a tener las manos muy libres en su avanzada antievasión ya esté extrañando al saliente Gerardo Otero. «Hubiera querido que no renuncie», fue una de las expresiones de deseo que deslizó Montoya quien no ocultó que Otero «fue una pieza importante en la campaña que yo llevo». Claro que el titular de Rentas no está dispuesto a entrar en conflicto alguno con la Casa Rosada -como sí hizo el ministro renunciado- y dejó saber que será «fiel a Solá y al presidente Kirchner».
Como era de esperar, el PJ de Tierra del Fuego dio su aval a la conformación de un frente electoral con el PUL, actual partido gobernante encabezado por el mandatario Hugo Cóccaro, un ex peronista. Apenas veinte minutos fueron suficientes para que la sesión del domingo -que sufrió algunos incidentes- diera el OK a la conformación del Frente para la Victoria fueguino, con mira a las elecciones provinciales del próximo 17 de junio. Se consolida la fórmula integrada por Cóccaro y la diputada nacional Rosana Bertone, que competirá por la gobernación. Por supuesto que el avance del frente kirchnerista en la provincia más austral no dejó contentos a todos: Los sectores que responden al diputado nacional Daniel Gallo y al ex gobernador Carlos Manfredotti pretendían internas antes de la conformación de un frente. Por lo pronto, Gallo ya dejó saber que irá por fuera como candidato a gobernador «por el PJ...».
Peronista indignado
Otro ejemplo de peronistas disconformes se da en Córdoba. Allí, el precandidato a gobernador justicialista, Eduardo Accastello, piensa seriamente en no participar de la interna partidaria del 29 de abril e ir por fuera a los comicios del 2 de setiembre. De hecho, Accastello ya hizo una presentación en la Justicia Federal con competencia electoral en las que impugnó la elección interna del justicialismo provincial. Los argumento se centran en la irregularidad de los padrones electorales que dispone el justicialismo para esta competencia interna y por la vigencia de la ley de lemas en Capital y no en el interior. Además, Accastello se muestra indignado con de la Sota, quien había prometido respaldar al candidato mejor ubicado en encuestas. «(Juan) Schiaretti -el elegido por el gobernador- llega a un amesetamiento, mientras que yo vengo en ascenso. Pienso que en dos meses, incluso estaría por encima de Luis Juez. Así lo marcan las encuestas», puntualizó el diputado nacional días atrás a la prensa cordobesa.
La ansiedad de Schiaretti
Mucho trabajo le está costando a Juan Schiaretti recibir algún gesto de afecto de Kirchner, por lo que no está dispuesto a dejar pasar ninguna oportunidad. El candidato a gobernador cuenta con apoyo del mandatario José Manuel de la Sota, pero eso no parece ser suficiente en la actual Argentina K. Es por eso que a Schiaretti lo está carcomiendo la ansiedad por la posibilidad de una visita del Presidente el 24 de marzo. La versión que entusiasma al candidato delasotista es que Kirchner viajaría para inaugurar un monumento que recordará la condición de centro de detención y tortura clandestino La Perla que tuvo durante la última dictadura militar. Aún así, dos cosas preocupan al oficialismo cordobés. Una de ellas, es la mala costumbre K de cancelar a último momento sus visitas a provincias. La otra, que el intendente Luis Juez estará en el palco y podría neutralizar la foto entre Schiaretti y Kirchner.
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