23 de mayo 2006 - 00:00

Clásica izquierda, presa de contradicción

La ronda de negociación, que con celeridad habilitó Boccanera, ex rector de la Facultad de Ingeniería, desnuda la profunda contradicción que surca a las denominadas agrupaciones de izquierda que integran la Federación. La misma que exige alzarse con el control político de la Universidad, bajo la velada promesa de «redemocratizar» el sistema.
Un grupo de 300 integrantes de la FUC encabezan desde el lunes 15 la toma del aula magna, el despacho del rector y vice y cinco secretarías con la pretensión de bloquear la Asamblea Universitaria que designó a Boccanera como sucesor de la ahora ex rectora Ana DAngelo de Pechén.
Atentos a la maniobra estudiantil que emulaba, en parte, la estrategia de la Federación Universitaria de Buenos Aires en la UBA, la asamblea mudó las deliberaciones y convocó a escribano público para avalar el acto de designación.
Así, el martes 16, Boccanera fue ungido en un cargo que todavía no puede ejercer porque la FUC se opone al acto argumentando la ilegalidad de la convocatoria. En forma interina, el rectorado recayó sobre la decana de Turismo, Teresa Vega, sucesora natural, por ostentar la mayor antigüedad en su cargo, ante una eventual acefalía, tal como la que ahora se presenta.
Paradójicamente, es la misma Federación, a través de Martín, la que ayer abrió el diálogo con Boccanera, convalidando así al nuevo rector como interlocutor válido para canalizar sus reclamos. Esa izquierda contradictoria, que pretende arrebatar el control universitario, promete movilizarse por las calles de la capital neuquina y esgrime una defensa ante el zigzagueo. «Lo importante es preservar la institucionalidad de la universidad», justificó Martín.
 Sin interlocutor
Desde el rectorado «virtual», Boccanera también se queja por la ausencia de un interlocutor: «La FUC es un conglomerado de agrupaciones que no responden a directivas de la conducción. Resulta muy difícil encontrar un interlocutor que tenga algún grado de responsabilidad».
En pleno copamiento de la institución -la FUC anunció una revuelta por tiempo indeterminado, medida que aceptará redefinir mañana en una nueva asamblea interfacultades-, emisarios de Boccanera y Martín se sentaron a dialogar habilitando la antesala de la negociación formal. Sólo resta definir el lugar del cónclave formal: el rector electo presiona para que sea fuera del ámbito universitario contra la izquierda estudiantil, que pretende asentar que el debate sea en la simbólica Aula Magna. La agenda ya está punteada: levantar la ocupación; elegir a los decanos de las facultades de Economía, Derecho y Humanidades (cuyas designaciones fueron truncadas por los propios estudiantes) y la vapuleada reforma política.

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