25 de enero 2008 - 00:00
Cristina buscó ayer revertir efecto de su derrota en Córdoba
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Con una llamativa camisa roja de gasa transparente, y un rosario con cuentas al tono -¿una nueva etapa mística?-, la presidenta también destacó el ingreso de divisas que significa el turismo para el país, mientras la escuchaba atentamente la comitiva presidencial, integrada por los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido; de Interior, Florencio Randazzo; los secretarios de Medio Ambiente, Romina Picolotti, y de Obras Públicas, José López, el subsecretario de Recursos Hídricos, Fabian López, y el vocero presidencial, Miguel Nuñez. El intendente de la villa turística más representativa de la provincia dijo que la planta de tratamiento de líquidos cloacales que se inauguraró «le cambia la historia» a la ciudad cordobesa. «Quiero destacar que esta obra no se podría haber hecho sin el apoyo del gobierno federal y del gobierno provincial», expresó el intendente previo al acto que encabezó la presidente.
Felpetto mantiene buenas relaciones con el kirchnerismo, aunque sin participar del esquema de radicales K que conduce el vicepresidente Julio Cobos. Tan es así, que el funcionario fue uno de los protagonistas de la derrota del matrimonio Kirchner en las elecciones del 28 de octubre último, ya que realizó una coalición con Roberto Lavagna, quién arrasó en la ciudad serrana.
No podía faltar el gobernador Juan Schiaretti, quien recibió a la presidente al aeropuerto de Córdoba, al igual que el intendente capitalino, Daniel Giacomino, mientras que el vicegobernador y el viceintendente, Héctor Campana y Carlos Vicente, recién se encontraron con Cristina en el palco.
La inauguración de la obra -para cuya construcción la Nación invirtió $70 millones- se realizó en los jardines de la Municipalidad con gran presencia de gente, aunque con poco entusiasmo político -no hubo banderas, ni cánticos-.
La presencia de las autoridades provinciales y municipales de la Capital, juntas en un acto con Cristina, confirman el buen momento por el que atraviesan a nivel institucional las relaciones entre el peronismo y el Frente Nuevo, ambos encolumnados detrás del kirchnerismo aunque desde distintas vertientes. Mientras Schiaretti tiene afinidad con el sector de De Vido, Campana y Giacomino mantienen fluidas relaciones con el jefe Gabinete, Alberto Fernández, quien no estuvo entre los que acompañaron a Cristina.




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