14 de noviembre 2007 - 00:00
Cristina quiere mantener a Urquía en el Senado
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Ambas cuestiones no parecen relacionadas directamente, pero las condiciones políticas en estos días hacen que una cabalgue sobre la otra, en un cóctel no aconsejable para el fin de año.
Urquía pretendería continuar como senador nacional, cargo al que accedió en el año 2003 con una amplia victoria electoral (fue cuando se reeligió como gobernador a José Manuel de la Sota) y para el que tiene mandato hasta 2009. Por ello desistiría de asumir en la Cámara baja, conservaría su banca y hasta podría ser designado para ocupar la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, hasta ahora en manos del gobernador electo de Chaco, Jorge Capitanich.
El argumento para esa postura es que en las elecciones del 28 de octubre, cuando compitió postulado como diputado, su lista se ubicó tercera, detrás de la UCR y del ARI. Córdoba fue la única provincia en la que ganó Roberto Lavagna.
De esta forma, el dirigente plantearía públicamente que cumplirá el mandato para el que fue elegido cuando ganó y después volvería al llano, desistiendo de prolongar su gestión legislativa como diputado hasta 2011 en virtud del «mandato de las urnas».
El propio Olivero hizo crecer las dudas sobre la decisión final de Urquía al dejar trascender un diálogo telefónico que mantuvo con él hace una semana. Según Olivero, el senador y diputado electo le comunicó que no tenía definido aún qué hacer. Siempre según su versión, Olivero le reprochó a Urquía sus dudas: «Nadie es candidato para asumir sólo si gana. Eso no es serio. Por algo similar a Rafael Bielsa lo crucificaron en la Capital», comentó a una platea íntegramente peronista que lo escuchaba entre costillares y achuras durante la fiesta de casamiento del gobernador electo Juan Schiaretti el fin de semana en Córdoba. A este argumento se suma el hecho de que quien debería reemplazarlo en caso de ir a Diputados es la ahora «cristinista» intendente de Villa María, Nora Bedano, tercera en la lista. Así, el gobierno haría carambola. No pierde un aliado clave en el Senado, y suma un brazo propio en Diputados.




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