17 de octubre 2005 - 00:00

Devuelven tierras a antiguos pobladores

A partir de esa adquisición, técnicos de la Dirección General de Inmuebles efectuaron las mensuras correspondientes para determinar la cantidad de tierra por repartir entre las 184 familias que habitan en calidad de yerbateros y arrendatarios. Las parcelas familiares tienen una dimensión de entre tres y ocho hectáreas. Las tierras restantes continuarán en poder de la provincia, con una restricción de servidumbre y pastaje gratuito para los propietarios. Además, 10 hectáreas colindantes con el pueblo serán anexadas al ejido municipal y otras 20 serán destinadas a construir una usina y un nuevo puesto sanitario. En el mismo acto se hizo entrega de 10 viviendas construidas a través del plan Nuevo Hogar. También se entregaron órdenes por provisión de elementos para Unidades Productivas de Auto Consumo. Con estos elementos, 60 familias podrán desarrollar huertas y granjas. Garantía
El gobernador Romero dijo que «con la entrega de escrituras se da por terminada una etapa, pero comienza otra llena de entusiasmo, en la que vamos a seguir haciendo muchas cosas juntos para beneficio de toda la comunidad». Puntualizó que el trámite para la entrega «no comenzó ayer, sino hace muchos años, cuando ustedes sintieron la necesidad de que se les reconociera el derecho de sus tierras y un gobierno tuvo la sensibilidad de poner en marcha este proceso. Eso fue en 1985, cuando Roberto Romero se fijó el objetivo de brindarles la seguridad y la garantía de que trabajan y habitan una tierra que es suya». Romero recordó que en 1997 se hizo una ley de expropiación, que tuvo muchas contras, tanto en el nivel provincial como nacional, porque «fuimos criticados diciendo que queríamos quitar la tierra a sus propietarios, y nada más alejado de la realidad. De allí surgió la necesidad de llegar a un acuerdo con los propietarios de Finca Luracatao para comprar 840 ha y darles un número, una cédula individual a cada uno de ustedes». El gobernador dijo también que lo más importante es lo que los vecinos ganan en la libertad de elegir y decidir sobre sus tierras, «porque aquí ya no hay más patrones a los que tengan que responder. El gobierno está dispuesto a acompañarlos en los procesos productivos y en las obras necesarias. Tomen esto como una recompensa por los años de esfuerzo y de trabajo, de amar este pedazo de tierra que hoy definitivamente les pertenece». En 1985, el Poder Ejecutivo declaró zona de regularización a varios inmuebles dentro de la finca Luracatao. En esa ocasión se hicieron transferencias de dominio a algunos pobladores y se fundó el pueblo de Luracatao. En la actual gestión se retomaron las acciones para alcanzar una solución definitiva a la posesión de las tierras. Para ello se creó una comisión técnica encargada de realizar un relevamiento integral de la situación, encabezada por el Dr. Nicolás Lovaglio de la Secretaría General de la Gobernación y personal de la Dirección de Inmuebles.

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