24 de noviembre 2006 - 00:00

Domingo, interna clave en Neuquén

El MPN, que preside el propio Sobisch, se mantiene en el poder sin interrupciones desde 1962, cuando la actual provincia dejó de ser territorio nacional.
Dos son los precandidatos que se presentaron para encabezar la futura boleta a gobernador Jorge Sapag, hijo del fallecido senador Elías Sapag -el del famoso voto contra Raúl Alfonsín que sepultó el más ambicioso proyecto radical de doblegar al poder sindical- y Pedro Salvatori, actual senador nacional que nació a la vida política de la mano de Felipe Sapag, el otro caudillo que en 1973 se animó a enfrentar al propio Juan Perón y derrotar en las urnas a los candidatos provinciales de Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima.
La importancia de la puja interna en el MPN se proyecta por fuera de sus propias estructuras debido a esta permanente relación con el poder, ya que hasta ahora quien se impuso en las partidarias se sentó luego cómodamente en el sillón de gobernador. Así ocurrió con Sobisch, quien destronó nada más ni nada menos que al propio Felipe en 1999, para instaurar una doble gestión de 8 años.
Pero en 2006 el gobernador desalentó la reelección indefinida en la última reforma constitucional, y se opuso tenazmente a sus mismos partidarios -especialmente intendentes- que pretendieron hacerse elegir por más de dos períodos, a través de interpretaciones judiciales de la norma constitucional.
De todas formas, tampoco las diferencias doctrinarias que exhiben ambos candidatos para ganar adeptos modifica en lo esencial al modelo de gobierno que ha mantenido al MPN durante más de 40 años en el poder.
Aunque con diferencias de matices, tanto Sapag como Salvatori defienden una fórmula mixta de presencia estatal en cuestiones claves de la economía, como la defensa a ultranza de la estatización del Banco de la Provincia y una participación plena en la atención de la salud, la educación y el empleo. También la futura relación con el gobierno central los asemeja bastante, aunque Sapag es crítico del modo con que Sobisch manejó el vínculo institucional con el gobierno de Néstor
Kirchner
. No fue casual que en su última visita a la provincia, el Presidente no ahorrara elogios para ese precandidato, en desmedro -incluso- de quien se siente su delfín natural: el intendente de Neuquén y radical K, Horacio «Pechi» Quiroga.
De todos modos, Sapag advierte que lo suyo no será un alineamiento automático ni personalista, y que defenderá los intereses provinciales más allá de la simpatía que le provoque la persona que esté en el gobierno.
Salvatori opina lo mismo, aunque en el pasado fue ácido opositor a Kirchner, fundamentalmente a Cristina, en la Cámara alta. Ambos se cuidan de no provocar mayores definiciones porque Sobisch aspira a convertirse en el próximo presidente y, hasta las generales de 2007, será el gran elector en la provincia. Pero eso será otra etapa y otra negociación interna en el MPN, cuando se discutan las candidaturas a legisladores nacionales.

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