El duro ataque que el titular del Episcopado, Jorge Bergoglio, dirigió desde Luján al gobierno nacional se reprodujo entre obispos del interior, que también salieron a criticar la «mentira» y pedir «responsabilidad» a la clase política.
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Desde Córdoba, el arzobispo Carlos Ñáñez se encargó de exhortar a la dirigencia local que «deje de lado los agrios enfrentamientos» y apueste por el diálogo « sincero, franco, laborioso y constructivo».
«La perspectiva de las próximas elecciones nacionales nos brinda una oportunidad propicia para reafirmar el compromiso por el bien común», indicó el religioso cordobés, en alusión al escandaloso escrutinio de los comicios celebrados en la provincia el 2 de setiembre.
«Expresamos el anhelo de que en nuestra provincia podamos contar, a través del esclarecimiento de todas las dificultades planteadas, con un resultado cierto de las últimas elecciones», dijo finalmente Ñáñez, sin andar con rodeos, en la homilía que pronunció con motivo de la fiesta de la patrona de la arquidiócesis, Nuestra Señora del Rosario del Milagro.
En tanto, en Mendoza, el arzobispo José María Arancibia también hizo su reclamo a los candidatos. «En este tiempo que resta hasta los comicios esperemos que muestren a la gente cuáles son sus ideales y sus programas. Que sean leales con la propuesta que tienen porque es un compromiso muy grande ofrecerse como candidato», dijo el religioso cuyano. Arancibia ya había criticado las alianzas electorales, acusándolas de causar « confusión» en la población. Esta vez, pidió además « serenidad» al electorado, al expresarse luego de la Fiesta Diocesana en la que se rinde homenaje a la Virgen del Rosario, patrona de Mendoza y poco antes de partir con rumbo a Roma, donde participará de una reunión del Sínodo de la Secretaría General para las Américas.
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