24 de octubre 2003 - 00:00

El PJ, con Verna, busca perpetuarse en el poder

Cuando llegó a la provincia en los años ’0, procedente de la localidad bonaerense de González Moreno, el entonces ignoto ingeniero de la empresa Ripiera del Valle no sabía que en las concesiones de Obras Públicas del desértico oeste pampeano comenzaba a delinear una vocación política cuyo punto culminante sería la compulsa electoral de esta semana. Por su experiencia en el terreno, en 1983 el electo gobernador Rubén Marín lo llamó para que fuera su ministro de Obras Públicas, iniciando así una relación que rozó la ruptura en más de una ocasión aunque hoy las diferencias parezcan olvidadas al ser Verna el candidato oficial del menemista.Cuatro años después de su debut como ministro, Verna se convirtió en intendente de la segunda ciudad de la provincia, General Pico, y desde esa plaza de poder comenzó a coquetear con romper amarras con Marín y su sector interno del PJ, Convergencia, aunque jamás esas pretensiones fueron oficializadas más allá de los carteles que en su momento empapelaban la provincia y rezaban: «Se viene Verna».
Un nuevo ciclo político de 4 años lo llevó de la propia mano de Marín a la
senaduría nacional, puesto que mantiene desde hace 12 años. Allí maneja la estratégica Comisión de Hacienda y Presupuesto a través de la cual La Pampa obtuvo los beneficios impositivos y aduaneros de una zona franca, aún no desarrollada, en General Pico.
En 1999 sus legisladores provinciales llegaron a oponerse a las movidas reeleccionistas de Marín, actitud que
lo llevó a ser juzgado por un tribunal de disciplina del PJ aunque sin sentencia condenatoria. Así y todo volvió a ser, en 2001, el candidato del actual gobernador para el Senado.
Con su contrincante, el ex gobernador y ahora candidato del Frente para la Victoria,
Néstor Ahuad, también mantuvo una relación cambiante.
Se acercó a él cuando coqueteaba con alejarse de Marín, época en que Verna también era el
representante del duhaldismo en la provincia, tarea difícil en un pago netamente menemista.
Ahuad, por su parte, venía de una militancia con mayor voltaje político al haber sido aspirante a la Gobernación desde épocas más tempranas. De hecho, en 1983 obtuvo el segundo lugar en la interna peronista detrás de Marín y delante del ex gobernador
Aquiles Regazzoli.
Con el fin del gobierno de
Carlos Menem, de quien Ahuad fue embajador en Paraguay, Verna le dio trabajo como asesor suyo en el Congreso, donde afianzaron sus vínculos.
Quizás por eso la actual campaña electoral en La Pampa carece de ese roce político característico de otros enfrentamientos, y desde el
Frente Alternativo Pampeano (FRAP), coalición que encabeza la UCR, postulan que existe un pacto por lo bajo entre ambos aspirantes a la Gobernación con el objetivo de acaparar todos los puestos legislativos en juego.

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