Con 5.000 clubes de trueque, más de 2,5 millones de argentinos pueden vivir sin dinero. Así lo indica una investigación del Centro de Estudios Nueva Mayoría. Con estos datos, la Argentina se convierte en el país con mayor desarrollo de trueque en el mundo. El informe señala, además, que «durante el año en curso, dicha cantidad puede llegar a cuatro millones si el crecimiento sigue siendo progresivo, aunque si la crisis se acrecienta podría alcanzar los siete millones de participantes». También destaca que «si bien el trueque implica un movimiento social solidario, es una evidencia de la involución en el desarrollo social de la Argentina, que se ha agudizado con la crisis actual».
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El fenómeno del trueque comenzó hace algunos años, aunque se acentuó profundamente en los últimos tres, como respuesta a la crisis económica, al desempleo en franco aumento y como una posibilidad cierta de ayudar a la gente de bajos recursos.
Cada día, 15.000 personas intercambian cosas que tienen y ya no usan por otras más necesarias para la subsistencia: objetos varios por comidas elaboradas, zapatillas por tomates, pantalones por pan y leche.
Este sistema también atrajo a diversos profesionales y prestadores de servicios y oficios requeridos en la vida diaria: odontólogos, psicólogos, peluqueros, electricistas, zapateros y tantos otros. La conformación de esta «torre de Babel» ayuda a personas de todas las edades, desde la gente mayor pasando por la de mediana edad hasta los chicos de primaria y secundaria, que pueden concurrir al trueque para cambiar cosas que no necesitan por libros, útiles escolares, juegos, alimentos o ropa.
¿Qué son los nodos?
Los nodos son aquellos lugares donde se produce el intercambio de cosas, por ejemplo: un club, una escuela, un galpón, etc. Estos nodos suelen ser muy diferentes entre sí; algunos son de enormes dimensiones y otros más pequeños. También hay diferencias en el precio de la entrada. Mientras que en algunos se debe abonar un peso o dos para ingresar, en otros un peso y un crédito, y en algunos, un alimento no perecedero.
El crédito
Es la «moneda» que se utiliza en los nodos para el intercambio. Su gran ventaja es que en ella no existe la paridad con el dólar. El crédito no tiene valor alguno; por ejemplo, en algunos nodos un pantalón cuesta 35 créditos y en otros, 150. Además de usar créditos para vender o comprar, mucha gente ya está utilizando una forma diferente de comerciar: coloca sus ofertas en la pared de los mensajes. Si uno tiene, por ejemplo, una videograbadora para vender, lo anota en forma de aviso, con su número de teléfono y pega el mensaje. Seguramente alguien responderá, porque en el mundo del trueque todo vale.
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