13 de julio 2026 - 18:10

Rodrigo de Loredo sufrió un duro revés en la interna y habrá elecciones en la UCR de Córdoba

El Congreso Provincial de la Unión Cívica Radical rechazó la prórroga de los mandatos de la conducción partidaria encabezada por Marcos Ferrer, en un golpe inédito para el liderazgo del exdiputado. La votación dejó al descubierto las fisuras internas del radicalismo y obliga al partido a convocar a elecciones.

Dura derrota de Marcos Ferrer y Rodrigo De Loredo en su pretensión de extender los mandatos de las autoridades partidarias.

Dura derrota de Marcos Ferrer y Rodrigo De Loredo en su pretensión de extender los mandatos de las autoridades partidarias.

Lo que parecía un trámite administrativo se convirtió en un terremoto político en la vida interna del radicalismo de La Docta. El Congreso Provincial de la UCR rechazó este último sábado, en sesión por Zoom y en la previa del partido de la Selección ante Suiza, la prórroga de los mandatos de la conducción partidaria que encabeza Marcos Ferrer, en una votación que selló la primera derrota para el ala que tiene como referente al exdiputado nacional Rodrigo de Loredo, la primera de este tipo desde 1983.

El oficialismo logró una mayoría simple -75 votos a favor, 41 en contra y una abstención- pero quedó a un solo voto de alcanzar los dos tercios exigidos por la Carta Orgánica para extender los mandatos hasta septiembre de 2027. La diferencia fue mínima, pero el impacto político fue enorme.

Para Rodrigo de Loredo, la prórroga de los mandatos partidarios no era un mero trámite, por tratarse del pilar estratégico de su proyecto político para 2027, en su aspiración de ser candidato a gobernador. Con la conducción del partido blindada hasta septiembre de ese año, el exdiputado nacional aspiraba a controlar el armado de alianzas y la definición de candidaturas sin necesidad de someterse a una interna que podía desgastar su imagen o abrirle paso a competidores.

La prórroga le hubiera permitido digitar desde el Comité Provincia la estrategia electoral y negociar desde una posición de fuerza cualquier alianza con La Libertad Avanza, el PRO o sectores del peronismo disidente. Sin ese blindaje, De Loredo deberá ahora competir en una interna abierta donde su liderazgo, aunque sólido en el territorio, según se señala, queda expuesto al escrutinio de las urnas partidarias.

"Ni mileísmo, ni cordobesismo"

La derrota no fue una sorpresa porque hace semanas un sector de la UCR había emitido un duro comunicado en contra de la prórroga, alertando sobre la concentración de poder y la necesidad de que los afiliados eligieran a sus autoridades.

A mediados de junio, los legisladores provinciales Dante Rossi, Carlos Briner y Sebastián Peralta, junto al intendente de Mina Clavero, Luis Quiroga, y la exvicepresidenta de la Juventud Radical provincial Luciana Almada enviaron al presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella, un documento titulado "El partido de la democracia no puede negar la democracia interna en Córdoba", en el que denunciaban que la Mesa Ejecutiva del Congreso Partidario pretendía prorrogar por un año los mandatos actuales, "obturando la renovación de autoridades".

El texto no se limitó a cuestionar el procedimiento. Fue, sobre todo, una declaración de principios políticos. En su pasaje más contundente, los firmantes lanzaron: "Hay un grupo de radicales que se creen dueños de la verdad, que avanzan per se en alianzas que nada tienen que ver con los valores del radicalismo, y que para seguir imponiendo su voluntad no habilitan el debate". "Queremos hacer radicalismo y no mileísmo ni cordobesismo", cerró.

El documento apuntó a dos ejes de la conducción deloredista. Por un lado, el alineamiento con la gestión del presidente Javier Milei, ya que los firmantes denunciaron que la conducción provincial "mira para otro lado en cuestiones tales como la crisis del PAMI, la defensa de las personas con discapacidad, el caso Manuel Adorni, entre otros temas, para no incomodar al poder nacional, con la ilusión de ser incluidos en una alianza electoral, donde se verán diluidas nuestras ideas". Por otro, rechazaban que el radicalismo cordobés se convirtiera en un apéndice de un proyecto provincial que no responde a los valores partidarios.

Esa advertencia se tradujo en una articulación opositora que logró reunir el número suficiente para bloquear la iniciativa que el oficialismo partidario puso en debate el fin de semana. La oposición interna -que agrupa a Confluencia (espacio del exintendente Ramón Mestre), Identidad y Conducta Radical, Córdoba Abierta (de Fernando Montoya) y la denominada Tercera Vía- consiguió por primera vez imponerle un límite institucional al núcleo de poder del exdiputado nacional De Loredo.

"El PJ metió mano"

Del lado opositor la celebración fue inmediata. "Tienen que convocar a internas", deslizó una voz del mestrismo apenas finalizó la votación ante un medio local. En el núcleo del exdiputado no faltaron las acusaciones.

"El PJ metió mano", con la intención de obstaculizar el armado de un frente amplio no peronista con vistas a 2027, señaló un legislador cercano a Marcos Ferrer. De Loredo, en tanto, eligió las redes sociales para expresar su reflexión y citó al emperador romano Marco Aurelio: "Aquello que se interpone en el camino, se convierte en el camino".

La conducción que surja de las internas será la encargada de administrar el ciclo político que desembocará en las elecciones provinciales de 2027. En juego están la negociación de alianzas, la definición de candidaturas y la estrategia electoral del principal partido opositor al peronismo cordobés, aunque viene de sufrir una dura derrotado en las elecciones legislativas nacionales de octubre de 2025 ante La Libertad Avanza, la peor desde 1983.

La oposición radical buscará capitalizar el resultado como una victoria simbólica, por lo que se espera que el legislador Matías Gvozdenovich, presidente del bloque, intensifique sus recorridas con traje de candidato a presidir el Comité Provincia, mientras que la línea Tercera Vía mantiene la postulación del intendente de Mina Clavero, Luis Quiroga. Queda ahora que el partido defina un cronograma electoral porque los actuales mandatos vencen el 30 de septiembre, una tarea que tampoco será fácil coordinar entre las distintas corrientes.

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