6 de marzo 2006 - 00:00

En Rosario quieren echar a los chaqueños

Según Lifschitz, la situación «debe resolverse a través de programas específicos de radicación de estos asentamientos y de estas poblaciones en sus lugares de origen». Una declaración que en Chaco fue leída como una virtual expulsión de sus comprovincianos.
Las declaraciones no tardaron en repercutir en el gobierno que conduce el radical Roy Nikisch. «Parece que todos los problemas que tiene Rosario son del Chaco», dijo el ministro de Gobierno chaqueño, Hugo Matkovich, al diario «Norte».
Si bien remarcó la preocupación del gobierno por la migración interna a Resistencia y los grandes centros urbanos del país, señaló que «en la Argentina hay libre tránsito de personas». «Realmente sorprenden las declaraciones del intendente de Rosario, porque en el Chaco estamos trabajando desde hace tiempo en el problema», aseguró.
Un tironeo similar se había vivido entre Rosario y Chaco, en tiempos en los que el también socialista Hermes Binner conducía la intendencia y Angel Rozas gobernaba la vecina provincia.
Según fuentes chaqueñas, 15% de la población de Rosario -radicada fundamentalmente en villas de emergencia- proviene de Chaco, Corrientes o del norte santafesino. Incluso, en las afueras de Rosario se instaló el Barrio Toba, una villa de emergencia. Claro está, las perspectivas de conseguir un empleo empujan a los desocupados, castigados por la sequía y la caída en el precio del algodón, a esa pujante ciudad santafesina.
Precisamente desde territorio chaqueño miraron este escenario como una herramienta más para convencer a Néstor Kirchner de la urgente necesidad de disponer medidas nacionales de promoción para la economía provincial.
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«Nuestro reclamo no tiene que ver con una falta de solidaridad para recibir a los compatriotas que vienen corridos por la miseria, la desocupación y el hambre desde la provincia hermana de Chaco», dijo Lifschitz, durante la apertura de las sesiones del Concejo Municipal.
Según el jefe comunal, Rosario «no cuenta con los recursos económicos suficientes para dotarlos de vivienda, infraestructura y servicios», ni para «brindarles la salud y la asistencia social que requieren».
En este marco, el intendente reclamó a Nación y a los gobiernos santafesino y chaqueño que «atiendan» este fenómeno migratorio.
«Acá todo el mundo mira hacia otro lado. Estos migrantes, que vienen de Chaco, no generan ninguna preocupación en el gobernador de esa provincia; el gobierno santafesino tampoco lo advierte, y mucho menos Nación, que nunca ha puesto su atención en este problema», castigó Lifschitz.
Para el jefe comunal socialista, el tema de las migraciones es «una amenaza y un compromiso complejo de abordar y de resolver por la ciudad en los próximos años». Por eso exigió que tanto las autoridades chaqueñas y santafesinas como las nacionales «tomen cartas en el asunto en forma urgente».
Según Lifschitz, la situación «debe resolverse a través de programas específicos, de radicación de estos asentamientos y de estas poblaciones en sus lugares de origen». También destacó que esos planes «deben ser financiados por los gobiernos provinciales y la Nación», ya que consideró que esos niveles del Estado «tienen hoy excedentes en sus arcas».

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