12 de mayo 2008 - 00:00

Esquirlas de la huelga

Entre Ríos - La crisis del campo terminó por hacer estallar la hasta el momento solapada tensión entre el gobernador Sergio Urribarri y su antecesor y presidente de la Legislatura, Jorge Busti, en el marco del rol que juegan en la batalla ruralista contra las retenciones.
«Darle la espalda a un gobierno como el nacional -que es de su propio partido-, en un momento difícil como éste, está fuera de lo que ha sido siempre el justicialismo; no nos borramos cuando la cosa no viene como nosotros queremos», disparó contra Busti sin medias tintas el mandatario justicialista, presionado por la estratégica necesidad de mantenerse alineado con Cristina de Kirchner y, a la vez, de responder a los planteos de sus comprovincianos.
Urribarri también sostuvo que gobierna con «la autonomía y legitimidad» que le dio «el voto democrático», y que apoya «con fuerza» al gobierno nacional, «porque el peronismo es una fuerza nacional, no una suma de caudillismos que se acomodan como viene el viento». «Quizás otros tienen sólo el horizonte de sus ambiciones y los delirios de quienes los rodean», abundó, en velada referencia a la interna peronista que dirimirá las candidaturas para 2011, y donde será central la marcha de la actual convención constituyente, donde se discute la cláusula de la reeelección.
Más suelto en materia de ataduras institucionales, en cambio, el también peronista Busti -que preside, además, el partido, y que en las últimas horas desembarcó en un piquete agrario- cuestionó en varias oportunidades las retenciones y organiza una embestida de la Región Centro en defensa de los intereses del campo. «Los hombres en política nunca deben perder el tino ni el sentido común, porque, si no, empiezan a ver fantasmas donde no los hay», le aconsejó a Urribarri.

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